Praxis en América Latina

Somos una organización humanista marxista conformada por un grupo de activistas-pensador@s que viven principalmente en México, pero que están abiert@s a la colaboración con compañer@s de toda América Latina

“Estamos tomando conciencia de nuestro derecho a decidir sobre nuestro territorio”

Voces del Foro en Defensa del Territorio y la Madre Tierra

De Praxis en América Latina, febrero-marzo 2020

Breve selección de las intervenciones realizadas durante el foro organizado por l@s zapatistas y el Congreso Nacional Indígena (CNI) el 21 y 22 de diciembre de 2019 en el caracol Jacinto Canek, San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México. Los audios completos del evento pueden escucharse en https://radiozapatista.org/?p=33085.

“Sí han servido las asambleas e informaciones”

En 2013 inicia nuestro trabajo sobre la defensa de nuestro territorio ante la amenaza de minería, de fracking, de los eólicos. Hemos resistido visitando las comunidades, informando a [sus] autoridades; se ingresaron amparos contra estos decretos [de despojo]; se ha construido en algunas comunidades la vigilancia comunitaria. Es así como llegamos a conformar nuestras asambleas regionales anuales [y] nuestro espacio de reflexión comunitaria, que es la formación política. Hemos logrado que no entre la minería en esa zona; la asamblea corrió a las [empresas] eólicas; no han licitado el fracking terrestre.

Con el actual gobierno, sabemos que la situación viene peor porque ahora [el despojo] es de manera subliminal, “amorosa”. El “calentamiento global” se da por todas las megaindustrias que han hecho uso excesivo de [la] producción. Esto nos viene afectando a todos, pero peor a nuestras comunidades, que hemos carecido de la lluvia, la cosecha ha ido bajando.

Desde enero estamos volviendo a ir a informar a las comunidades. Toda esa gente que los llevan a las consultas [del gobierno para validar sus proyectos], son los acarreados del [programa] Sembrando Vida. [Pero] también está la otra parte, que los compañeros de las comunidades están alertas, sobre todo ante el saqueo de los ríos. Por ese lado, sentimos que sí han servido las asambleas y las informaciones. Nosotras estamos construyendo nuestro “Reglamento regional de mujeres”, y también se están integrando los jóvenes con el llamado [contra] el calentamiento global. Estamos tomando conciencia sobre nuestro derecho a decidir sobre nuestro territorio.

—Proceso de Articulación de la Sierra de Santa Marta, Veracruz

“Los megaproyectos son la forma de vida del capitalismo”

Nuestra lucha es la defensa del río Mezquital, el único en México libre de presas y represas. La Comisión Federal de Electricidad (cfe) pretendía saquear, junto con otra empresa, el agua. Nos dimos cuenta en 2008 y los pueblos empezamos a organizarnos. Una forma de resistir fue mantener a la gente informada. Como siempre, la cfeestuvo amañando las asambleas para que se autorizara el proyecto.

Compartimos nuestro territorio con los pueblos wixárika, o’dam y mochica. Utilizamos el recurso del derecho a la consulta y el pueblo wixárika pudo meter un amparo porque no fue consultado sobre el proyecto. [También] hicimos alianzas con otras organizaciones que no eran indígenas pero que estaban defendiendo la Madre Tierra. Por el momento, está suspendida la presa hidroeléctrica Las Cruces. También está detenido un megaproyecto minero, pero las empresas no van a desistir porque ésa es la forma de vida del capitalismo.

Pueblo náyeri, Nayarit  

“La misión de cada vecino es informar a los demás”

Monterrey ha sido una ciudad industrial. Ahorita está pasando de ser ciudad-fábrica a una ciudad del sector servicios, de negocios, de lo turístico, del sector inmobiliario. Ahí es donde queremos poner atención. Se están haciendo muchos edificios que no están habitados porque no están pensados para la gente de Monterrey. Es vivienda para extranjeros o para lavar dinero. Hay demasiadas plazas comerciales. Los negocios brincan de una a otra.

Somos un barrio fundacional de inmigrantes de San Luis Potosí que venían a hacer el trabajo rudo a Monterrey. Hace más de 100 años, cuando nuestros abuelos llegaron a fundar el barrio, los “echaron” detrás del río. La burguesía vivía en el centro de Monterrey. Ahora, que [por el crecimiento urbano] estamos a cinco minutos del centro, otra vez les estorbamos.

Esta lucha tiene más de tres años. Al inicio nuestras asambleas eran muy numerosas; conforme ha pasado el tiempo, se han reducido considerablemente. La misión que lleva cada vecino es informar a sus otros vecinos. Hemos hecho acciones legales, pero pensamos que las acciones de resistencia son más importantes: cerrar calles, parar avenidas, hacer manifestaciones.

—Junta de Vecinos en Resistencia Tanque y Américas, Monterrey

“Las asambleas son uno de nuestros pilares de resistencia”

En 1971, [al sur de la ciudad de México, personas] provenientes de todas las partes de la República realizaron la toma más grande de América Latina: construyeron caminos, instalaron la electricidad y una red de agua potable. En todas las ocasiones que el Estado quiso intervenir, la población se organizó y enfrentó la situación. Así fue como se construyeron nuestros barrios.

La toma se hizo al lado de la Universidad Nacional Autónoma de México (unam). Compañeros de [nuestra] asamblea que estuvieron en la huelga [de la unam] de 1999, mencionan que al luchar por la educación pública y gratuita, también estaban defendiendo el territorio de Los Pedregales.

De ser un espacio que nadie quería, [Los Pedregales] comenzaron a ser codiciados por empresas trasnacionales. Uno de los sectores más devastadores ha sido el inmobiliario. En marzo de 2015, la empresa Quiero Casa inició la construcción de un complejo habitacional de 377 departamentos de lujo en Avenida Aztecas 215. Al hacer las excavaciones, “de la piedra alumbró agua”, misma que, al impedirles [a los dueños] continuar con la obra, [éstos] decidieron tirar al caño.

Al darse cuenta los vecinos, comenzó un largo camino de plantones, marchas, denuncias, clausuras populares y mesas de trabajo con [las instituciones correspondientes]. Se están tirando 5.5 millones de agua limpia cada día. Nuestras colonias padecen de falta de agua. Es un ecocidio.

Uno de nuestros pilares [de resistencia] son las asambleas, en las que tomamos las decisiones de manera colectiva. Otro pilar es la memoria de nuestro territorio, que salvaguardan sobre todo las mujeres. También creamos la escuela popular Piedra y Manantial porque la educación es importante.

Asamblea General de los Pueblos, Barrios, Colonias y Pedregales de Coyoacán, Ciudad de México

“La fortaleza de la lucha fue tener posesión del territorio”

La presa La Parota, un gigantesco proyecto de una [planta] hidroeléctrica, hubiera afectado no sólo a Acapulco, sino a cinco municipios del estado de Guerrero; hubiera despojado de sus casas, escuelas, etc., a más de 25 mil campesinos, y desertificado las tierras de 90 mil compañer@s. Es la tierra de los pueblos y nadie puede quitársela porque en México hay propiedad comunal.

Detuvimos este proyecto desde el principio porque la gente decidió enfrentarse a él. Llevamos 17 años de lucha y no han puesto [ni] una sola piedra. Los plantones duraron cinco años, día y noche, [sostenidos] sobre todo por compañeras mujeres. Se pasó de la lucha por la tierra a la lucha por el agua, por los derechos de los campesinos y de las mujeres, por el territorio y los bienes comunales. Esto nos ha costado presos, muertos, heridos.

Una de las fortalezas principales [de nuestra lucha] es estar en el lugar, tener posesión del territorio. Hay movimientos que tienen grandes luchas legales. [Sin embargo,] el gobierno [ignora] sus propias leyes. No respeta nada si no tienes la fuerza para estar allí.

—Consejo de Ejidos y Comunidades Opuestos a la Presa La Parota, Guerrero

“¿Cómo dignificar nuestra vida y nuestra producción?”

En la Sierra Norte de Puebla, además de la extracción de hidrocarburos, que ya es añeja, desde hace diez años los gobiernos han [venido dando] concesiones [mineras]. El gobierno facilita todo el andamiaje jurídico para que nuestras tierras se vean amenazadas, una constante en todo el país. Los gobiernos están coludidos con las empresas, y éstas le hacen el trabajo al crimen organizado, o viceversa.

En los últimos años sólo un proyecto ha sido instalado. El pueblo totonacú [y] el pueblo nahua han puesto el cuerpo, la resistencia. Los seres humanos no están desligados de la naturaleza. Por eso los pueblos indígenas de la Sierra Norte de Puebla están defendiendo la tierra.

Una de las estrategias que hemos encontrado es informar a la gente. Cuando la gente conoce el valor de la tierra, no la vende, pese a la perversión que significa que te den 50 mil, 100 mil pesos por hectárea cuando nunca has tenido dinero. Quitarle el valor monetario a la tierra le ha dado [a ésta] otra dimensión. Los hermanos que están simpatizando con las empresas no son nuestros enemigos. ¿Cómo conservamos la solidaridad entre comunidades?

La base material campesina es autosuficiente: uno puede vivir dignamente siendo campesino; sin embargo, descalifican nuestras identidades desde las políticas públicas. El que los granos básicos no tengan precios [garantizados] no es una solución. ¿Cómo dignificar no solamente nuestra vida, sino nuestra producción?

—Consejo Tiyat Tlali, Puebla

“El gobernarnos a nosotros mismos lo tuvimos que soñar, que discutir antes”

Pasajes de la intervención colectiva de hombres y mujeres zapatistas en el Foro

Foto: Radio Zapatista

“Tuvimos que pensar qué es la autonomía y cómo hacerla”

[Antes de la llegada de los insurgentes zapatistas a Chiapas en 1983], cuando en las asambleas nombrábamos a nuestras autoridades, si [éstas] no se registraban ante el presidente municipal, no eran reconocidas. Cuando llega el zapatismo, mandamos a la chingada todos esos planes y leyes que tenía el mal sistema.

Muchos decían qué [era] la autonomía, pero no la practicaban. Ése es el problema, que no la ponían en práctica. Tuvimos que pensarle mucho qué era la autonomía y cómo hacerla. Lo que hicimos fue reuniones de abajo hacia arriba [y] de arriba hacia abajo. Nuestros compañeros del Comité Clandestino Revolucionario Indígena (ccri) nos dieron ideas; también nuestros compañeros mandos, a pesar de que ellos son militares. No tuvimos ningún manual para formar nuestra autonomía. El único manual que teníamos eran los problemas que íbamos enfrentando.

—Compañero zapatista, caracol La Garrucha

*

En nuestra organización, siempre estamos en la mirada en un gran cambio. Ese cambio nos da muchos pensamientos, ideas, y esas ideas se vuelven a pensar para organizar a nuestros pueblos. Después se asume en las prácticas.

Tenemos el derecho de trabajar nuestras tierras, controlar nuestros propios territorios. En nuestra autonomía, o sea el nuevo sistema de gobierno, el pueblo manda y el gobierno obedece. Son los pueblos los que saben gobernar y ven las necesidades de construir un mundo nuevo.

Nadie viene a pensar por nosotros. Lo que [la realidad] nos exige es luchar para siempre.

Nico, caracol La Garrucha

“Las mujeres ya gobernamos nuestros pueblos”

Las mujeres empezamos a participar por la necesidad del pueblo. En la época de nuestra formación [como movimiento, antes de 1994], cuando sal[ía]n a trabajar los compañeros hombres, nosotras nos qued[ába]mos en casa. Como compañeras, junt[áb]amos la tostada, el pinole, los frijolitos que se vayan a entregar a los compañeros hombres.

Cuando pasa[ba por la comunidad] alguien que no conocemos, vimos que era necesario reportar[les] a los compañeros que ha[bía]n salido a trabajar. Entonces, nombramos una o dos compañeras [para] que pasen el aviso. [Así] empezamos a manejar los radios de comunicación. Una por una, vimos que es muy importante nuestra participación como mujeres.

En [el levantamiento de] 1994, [algunas] mujeres salieron a pelear contra el enemigo. [Hubo] mujeres que fueron milicianas, insurgentas. De ahí, vimos que nuestros hijos no t[enía]n educación, no t[enía]n salud, y empezamos a pensar que es posible construir nuestra autonomía.

En las diferentes luchas en nuestro país —la Independencia, la Revolución— han participado mujeres, pero no nos tomaron en cuenta. Ya no somos así. Ya gobernamos nuestros pueblos.

El mal gobierno dice que las mujeres ya tenemos el derecho de gobernar. No es cierto porque todavía hay violencia [contra nosotras].

—Bertina, caracol Jacinto Canek

“La resistencia es desde nuestros abuelos y abuelas”

La resistencia es un arma muy poderosa porque es la que nos ha llevado a estar hasta acá. No es de ahora, sino desde nuestros antepasados. Ellos resistieron cuando llegaron los invasores, los españoles, porque les impusieron otra vida. Muchos de nuestros antepasados se fueron a refugiar a las montañas, a resistir. Gracias a esto descubrieron qué comer, cómo curarse.

Se tuvieron que organizar. Por eso se dio la lucha de 1810. Nuestros abuelos y abuelas no dudaron en unirse, pero no se logró nada: sólo la formación de los gobiernos. No cambió nada. Siguió la explotación, la esclavitud. Pasaron cien años. Fue entonces que se volvieron a organizar nuestros abuelos, nuestras abuelas. Por eso surgió la guerra de 1910, donde lucharon por tierra y libertad. [Tampoco] se logró la libertad, sólo la formación de comisariados, agentes, etc. Siguió la explotación.

Como ya era demasiado, hubo un grupo de compañeros que se ofrecieron a organizar más compañeros, compañeras. Es ahí donde nace nuestra organización como Ejército Zapatista de Liberación Nacional (ezln). El gobierno no nos tomaba en cuenta, pero dijimos “Ya basta”. Por eso aparecimos a la luz pública el 1 de enero de 1994.

Gracias a ese sacrificio que hicieron nuestros compañer@s obtuvimos la libertad, pero sólo de nosotros como zapatistas. Ahora faltan ustedes…

—Andrea, caracol Morelia

“Para luchar hay que organizarse”

[En el trabajo político] con los hermanos no zapatistas, después de que tratamos de explicar[les] los engaños, las manipulaciones [del mal gobierno,] nos dicen: “Mientras est[é] dando el gobierno, nosotros vamos a recibir”.

Tenemos que luchar, y para luchar hay que organizarse. De lo que escuchamos [aquí en el foro], lo que parece que se [nos] está pidiendo es que se acelere la organización. Está bien, pero hay un problema: no hemos encontrado cuál es la organización que vamos a hacer. De nuestra parte, [como zapatistas], lo respetamos. No vamos a decir cuál es la única forma de lucha.

[Durante el proceso electoral de 2018] decíamos: “Hace falta que se empeore la situación para que nos despertemos”. [Cuando llegó al poder el actual presidente], dijimos: “Está bien, para que nos d[e]mos cuenta”.

Al que sí acelere su lucha, es al primero que van a reprimir, y el que está [roncando] se va a despertar por los chingadazos que est[é] dándoles a otros su prójimo. [Pero] los que aceleran la organización y los que sólo roncan vamos a [estar] juntos ahí. El problema es ¿qué sigue?

¿Quién dio la sangre en 1810? Los pueblos originarios, nuestros tatarabuelos. ¿Y quién quedó en el poder? En 1910, ¿quién dio la sangre y la vida? ¿Y quién quedó en el poder? Y si [vuelve] a suceder eso, ¿estamos preparad@s?

Necesitamos fortalecer nuestra resistencia y rebeldía. Es que tiene que pasar eso para que se destapen nuestra mente, nuestra visión y nuestro oír. Por eso seguimos dialogando con ustedes. También con los explotados en la ciudad: maestros, estudiantes, trabajadores.

Tenemos que saber qué hacer. [Nosotros] pudimos ampliar el gobernarnos a nosotros mismos[1], pero lo tuvimos que soñar, que discutir antes. Ésa es nuestra tarea.

—Subcomandante Insurgente Moisés


Para un ensayo sobre este foro, véase “El Foro en Defensa de la Madre Tierra, la unidad de las luchas desde una perspectiva dialéctica y ¿qué sigue ahora?


[1] Se refiere a la reciente expansión del territorio zapatista, dada a conocer el 17 de agosto de 2019. Véase Y rompimos el cerco (N. del E.)

Comparte este artículo
Thanks!