(YO TAMBIÉN) HABLO DE LA CIUDAD

 

Héctor M. Sánchez

 

Yo también hablo de la ciudad,

pero no como lo hice en otro momento,

aludiendo a mis conflictos racionales

o a mi estética abstracta

—y recorro otra vez sus calles

ya no visitando

sus grandes iglesias,

sus obras de arte, sus claustros,

sino atendiendo a las acciones de las masas

(como formas, en sí mismas, de teoría):

a los niños de la calle

que son desalojados cada noche,

por la policía,

de las plazas del Centro;

a los maestros, que recuperan y administran

antiguos edificios en Bucarelli;

a las organizaciones de estudiantes

que buscan entablar un diálogo

con otros sujetos históricos;

al ejército de desempleados,

cada vez más numeroso,

que deambula entre vagones del metro

y parques deshabitados

—ésta es la ciudad de la que hablo,

la que observo todos los días

(y que ha hecho de mi actividad,

en sí misma,

una forma de pensamiento).

 

Yo hablo de la ciudad,

pero la ciudad también soy yo,

mis luchas, mi vida privada:

solíamos encontrarnos cada noche

afuera del metro Miguel Ángel de Quevedo,

cuando yo venía de la organización

y, tú, de la universidad;

entonces caminábamos por largar avenidas

y, a veces, me tomabas de la mano

para cruzar la calle.

 

Y es que la ciudad

son estas dos realidades:

lo público y lo privado

en una misma unidad indiferenciada.

 

Yo también hablo de la ciudad:

pero ya no de sus luces de neón,

de sus «grandes» museos,

sus palacios,

o sus hombres y mujeres abstractas

—que a veces son descritas como ciudades—,

sino de una mujer con lentes y con historia,

con cuerpo, que ha tomado mi mano

para cruzar en la esquina,

y de las masas, nuestras formas de lucha,

nuestras fiestas

—pero también nuestras contradicciones;

el sentirnos, de pronto, desamparados,

y ya no saber cómo seguir resistiendo.

 

Yo también hablo de la ciudad:

de su risa, de su rebeldía,

de su esperanza y su desesperanza,

de sus suburbios

—y de la filosofía: que es, en sí misma,

una forma de acción.

 

(Yo también) hablo de la ciudad:

de sus cantos, de sus voces en el metro

que anuncian: próxima estación: Revolución

(en espera por mantenimiento).

 

 

México, D.F. a 27 de mayo de 2014