VIOLENCIA EN LAS AULAS

Emilio Flores

 

El sistema capitalista ha tenido tanta influencia en nuestras vidas que ha depredado nuestros valores, los cuales se ven reflejados en las conductas de los jóvenes —más aún cuando, como sociedad, estamos expuestos a escenas cotidianas de violencia. A todo esto hay que sumarle las escenas de violencia social que en todo momento son transmitidos por los medios de comunicación, así como  los mensajes que plasman la corrupción e impunidad.

Estos mensajes nos bombardean diciéndonos que debemos sobrevivir como sea, lo que se va aunado a los problemas de desintegración y violencia intrafamiliar que no favorecen el sano desarrollo de los jóvenes.

La violencia en general y la desintegración familiar, en particular, han sido generadas por la migración de miles de familias mexicanas que huyen del desempleo, de la falta de un proyecto de vida, de la inseguridad. Dicha migración se refleja en pueblos fantasmas de México, en las aulas vacías. La violencia escolar es el reflejo o producto de una profunda descomposición del tejido social.

En la actualidad, nuestros niños-jóvenes ya no sueñan con ser doctores, arquitectos, policías, bomberos; su ideal es tener trocas (camionetas), dinero, mujeres, que les compongan corridos. Porque, lo que ven en las calles, en los medios de comunicación, les  ha enseñado que la única forma de resolver los problemas es eliminando al otro.

Si queremos encontrar culpables, no son las escuelas, la familia, los maestros o los jóvenes: el único responsable del deterioro del tejido social son los tres órdenes de gobierno, así como la falta de empleos y salarios dignos —lo que ha obligado a los padres a delegar la responsabilidad del cuidado de sus hijos a otros agentes.

Lo que percibimos, desde hace mucho tiempo, es una desvalorización de la vida humana, más insensibilidad. Han crecido las agresiones en las calles, en la familia, en los centros de trabajo, en los patios escolares.

¿Cómo dar solución a la violencia escolar? Instruir estrategias de apoyo psicológico y rehabilitación para los agresores, ya que éstos son hijos y víctimas de la violencia.

Capacitación del personal escolar (director, personal administrativo, maestros) para identificar, prevenir y, en su caso, controlar las situaciones de ataque.  

Erradicar la violencia escolar y general es una tarea de todos: de maestros, escuelas, padres de familia y, en última instancia, de toda la sociedad. Hay que darle mayor sustento y apertura a valores como la tolerancia y el respeto, así como promover un cambio de pensamiento.