¿QUÉ SIGNIFICA PARA NOSOTROS, GENTE DE LA CIUDAD, EL ATAQUE A LA COMUNIDAD ZAPATISTA LA REALIDAD?

Alumn@s Repensando Junt@s la Escuelita Zapatista -D.F.

Muchas personas en México y en el mundo simpatizamos con el zapatismo; lo hacemos, tal vez, porque pensamos: sí, las comunidades indígenas tienen derecho a la autodeterminación, y ya les tocaba liberarse después de tantos siglos de vivir bajo la opresión; por ello, gritamos: ¡viva el zapatismo! Sin embargo, al adoptar esta postura condescendiente, tal vez no nos estemos dando cuenta del mensaje de lucha que el zapatismo nos está lanzando a cada momento: a nosotros, indígenas y campesinos, nos corresponde hacer esto; ustedes, estudiantes, trabajadores, gente de la ciudad, ¿qué están haciendo para liberarse?, ¿cómo están contribuyendo a la emancipación global?

Durante todo este año, el Estado ha venido atacando a diversas bases de apoyo zapatistas: Comunidad 10 de Abril, Bachajón, etc. Sin embargo, ha sido el ataque a La Realidad, así como el asesinato del compañero Galeano ocurrido el 2 de mayo en esa comunidad, los que han venido a ponerle más énfasis a la pregunta: ¿qué estamos haciendo? En estos días, todos los simpatizantes del zapatismo nos sentimos frustrados, enojados, dolidos, y en nuestro ímpetu hemos comenzado a organizar caravanas para acompañarlos y expresarles nuestro sentir; homenajes; foros artísticos, etc. Todo esto es necesario e importante que se haga, pues hay que mostrarle a los zapatistas —y, de paso, al mal gobierno— que no están solos, y que si los tocan a ellos también nosotros nos sentimos tocados; sin embargo, no es suficiente. A fin de cuentas, no podemos quedarnos en La Realidad todo el tiempo, formando una barrera humana para proteger a los zapatistas (aunque ganas no nos harían falta); en algún momento, tenemos que volver a nuestras casas, a continuar con nuestras luchas.

Parte de la autonomía de los zapatistas va a manifestarse justamente en el hecho de que ellos van a decidir qué hacer con respecto a este ataque del Estado. Y, así como los zapatistas están teniendo paciencia para responder de la mejor forma a esta provocación estatal, también es importante que nosotros seamos pacientes (que no pasivos) para actuar. Participemos, sí, en todas las caravanas posibles, y realicemos todos los homenajes que sean necesarios; pero, en lugar de ver al zapatismo con los ojos paternalistas de ah, ya les tocaba liberarse a los indígenas; ¡qué bueno que se revelaron, porque tienen derecho a la autodeterminación!, mejor veámoslos con ojos de rebeldía:  no sólo preguntando ¿qué significa el zapatismo para nosotros?, sino, además: ¿cómo, a partir de su ejemplo, nos estamos replanteando nuestros movimientos de liberación?

En este momento, tanto o más importante que participar en las caravanas a La Realidad es que otros sectores de la población, como los trabajadores urbanos, por ejemplo, potencien sus luchas contra el capital; que los estudiantes se pregunten más seriamente cómo romper la barrera entre la universidad y la sociedad; que los intelectuales apuntalen la filosofía emancipatoria y logremos todos nutrirnos cada vez más del movimiento de las masas; que los maestros fortalezcan su organización contra las reformas laborales, etc. Ésta es la forma más efectiva de responder, desde nuestras trincheras de lucha, a los ataques paramilitares a La Realidad: llevando adelante la lucha de manera permanente. Finalmente, ésta es una de las grandes lecciones que aprendimos en la Escuelita: nosotros, los zapatistas, nos estamos organizando de esta y esta otra manera, pero sabemos que con nosotros no basta; ¿cómo le van a hacer ustedes, ahora que ya vieron cómo le hacemos nosotros, para extender un movimiento que, sólo al volverse global, nos podrá liberar a todos? Ésta es la razón, al mismo tiempo, por la que la Escuelita le ha parecido tan subversiva al Estado —y por la que, apenas a unos cuantos meses de su realización, ha decidido atacarla.

 

México, D.F., a 22 de mayo de 2014.