SOBRE LA CARAVANA POR LA PAZ CON JUSTICIA Y DIGNIDAD

 

El Pacto Ciudadano por la paz, verdad y justicia demanda fin a la militarización desde las victimas; fin a la estrategia de guerra, desmilitarización del país, combatir la corrupción e impunidad, política social para los jóvenes y perfeccionamiento de la democracia en el país con mayor participación ciudadana.

 

Diversas organizaciones firman y respaldan el pacto incluidas algunas diócesis de la iglesia católica como la de Saltillo; pero la Iglesia católica manifestó su apoyo a las estrategias del gobierno federal del combate a la delincuencia organizada, luego de firmado apoya el pacto y ratifica su apoyo al gobierno; como dice una cosa dice otra.

 

Se busca a la sociedad civil para que actúe, se presente y fortalezca la lucha contra este desorden o estado de cosas. Sin embargo este país carece de esa sociedad civil o ha sido muy débil históricamente y actualmente. La sociedad civil es una transmutación de diversos sectores de la sociedad política que momentáneamente deja sus intereses partidistas para salir sin banderas a pedir piedad.

 

Pero la sociedad mexicana está dividida en clases sociales: Burguesía y Proletariado o explotadores y explotados, así mismo existe una lucha entre estas que frecuentemente pasa del terreno económico al social, político y militar.

 

La burguesía lanzo con el neoliberalismo una ofensiva contra la clase explotada que lleva treinta años sin respuesta de los trabajadores de la ciudad, el campo, el mar o del aire. El neoliberalismo ha perdido muchas batallas en México y el mundo frente a la burguesía y su Estado, batallas que no han concluido, no sólo laborales. Pero es en ese escenario donde se desarrollan los choques más importantes por destrabar el proceso de acumulación de capital desde los años setenta.

 

En esa ofensiva la burguesía y quienes aspiran a ser esta clase social, barren parejo contra toda la clase explotada y hasta a los de casa muerden. Han arrebatado miles de millones a los trabajadores de pesos, dólares, euros etc. De los fondos de pensión de reducción y eliminación de prestaciones, reducción de salarios. Además de las transferencias netas de capital social (de empresas públicas) al sector privado, a campesinos e indígenas le arrebatan tierras, agua, bosques, su producción, su trabajo.

Cuando parece que ya no hay que quitar a los trabajadores, les quitan a sus hijas para la prostitución, los hombres cultivan, cuidan y cosechan droga, la venden y finalmente pagan con la cárcel por los dueños del negocio que capitalizan el dinero de esas actividades. De Colombia a Nueva York y de Afganistán a Londres recorriendo las pulcras instituciones financieras; de donde el dinero sale limpio y purificado por la catedral del capital.

 

Aunque estas últimas formas no son las más brillantes para formar capitales, siempre han formado parte del proceso; en el pasado las guerras contribuían con el botín de esclavos, anexión de territorios, mercados y materias primas.

 

El tráfico de esclavos de África a Europa y a América, erigió grandes fortunas en Europa; los piratas aportaban a la corona inglesa y otras casas europeas oro y plata. El comercio de las drogas fue tan legal para los ingleses que le declararon la guerra a China por hacerle el feo a su mercancía cobrándose con Hon Kong el opio que les quemaron los chinos.

 

Los países que no se acabaron el oro, la plata y las materias primas en vino, mujeres y mansiones; industrializaron su economía, desarrollaron su comercio, transporte, etc. Impulsaron instituciones fuertes, bancarias y financieras, fabricaron armas para defenderse de los millones de muertos hambrientos y agraviados que van dejando a su paso. Para conquistar nuevas tierras, ¿cómo podemos saber con certeza si el capitalismo de ahora es más o menos salvaje que el de sus inicios?.

 

La burguesía acepta y realiza todos los negocios desde las drogas y el alcohol que sirvieron a los brujos y dignatarios para comunicarse con los dioses, son ahora mercancías de alta demanda como el agua y los órganos del cuerpo humano para curar a los ricos que se pudren en vida por sus excesos.

Los negocios que la moral y la ley burguesa condena son los más lucrativos y como toda división global del trabajo, la producción y circulación del negocio se asigna desde Londres o Nueva York y los elegidos son Afganistán, Colombia, Perú, México para producir las drogas que demanda el mercado de Estados Unidos y que no cubre su producción local. El tráfico de armas que ellos producen vende al gobierno y a los que les vende las drogas.

 

Con el gobierno que sea se pacta una guerra contra el crimen organizado que opera los negocios sucios? De la burguesía y los traficantes de drogas, de órganos, de personas, de mujeres, de niños, reliquias, obras de arte y armas; los arma para que la guerra pactada en México, Colombia, Afganistán o Centroamérica no sea una ficción sino realidad tangible (Colombia aportó voluntariamente más de 200 000 muertos)

 

Al imperio le conviene negociar con los gobiernos y países débiles o invadir países débiles con materias primas, fuerza de trabajo mercados; luego de triplicar las muertes de la guerra civil interna le puede dejar al país invadido, bases militares deudas y su fórmula de democracia bipartita para que la burguesía se dispute el poder.

 

La guerra pactada con el gobierno con más de 40 000 muertos y medio año de declaraciones de altos funcionarios norteamericanos sobre la incapacidad del gobierno mexicano de controlar al crimen que ellos alimentan con armas y dólares se convierte, dicen en amenaza para su territorio.

 

Esta lista la justificación para otra intervención militar norteamericana en México. La primera fue por 2 millones de kilómetros cuadrados 1846-48, que sigue siendo territorio ocupado por E.U. 1914, 1916 para fortalecer un sector de la revolución; a la burguesía.

 

Como parar una guerra contra una clase social que no alcanzando sus metas de limpieza social, territorial de reordenamiento y ocupación del territorio; donde hay otras líneas de acción como las fuerzas paramilitares que han terminado sus tareas de limpieza étnica y territorial; esto no es una guerra entre delincuentes contra fuerzas armadas y policías, todos reclutados entre pobres (Trabajadores o desempleados de la ciudad, el campo y el mar o el aire) todos ellos causan muchas bajas a la parte de la sociedad explotada.

 

No hay que olvidar a los caídos en las luchas; 26 en Oaxaca, 2 en San Salvador Atenco Edo. Méx., 65 mineros de Pasta de Conchos por asesinato industrial sólo en 2006. Los indígenas asesinados en Chiapas en las comunidades autónomas por paramilitares, en San Juan Copala, Oaxaca, en Ostula Michoacán sólo por citar algunos para que no se olviden asesinados-as, heridos-as, secuestrados-as, violados-as, torturados-as y encarcelados-as.

 

Esta es una breve reseña de una guerra de los explotadores contra los explotados que lleva siglos y que se apaga y resurge según sus necesidades o intereses, entonces aquí entre el plan Mérida y el presupuesto nacional de guerra que ha crecido tres veces en este gobierno y que disminuye el presupuesto social y educativo, desmantela la educación pública y los empresarios claman su privatización. Qué posibilidades tiene la plataforma ciudadana para la paz con Justicia y Dignidad cuando del presidente para abajo el gobierno reafirma su fe en la guerra que desea extender a Centroamérica; con felicitaciones del imperio apoyo empresarial, eclesial y del sistema de partidos ¿Quiénes quedan para apoyar estas demandas? Las centrales sindicales no porque juegan en el bando institucional con uno u otro partido y no se la van a jugar en contra.

--Pedro Rivero