Los Zapatistas y la dialéctica[1]

(Un capitulo en Utopía y dialéctica en la liberación latinoamericana de Eugene Gogol)

 

El Tiempo del No, el Tiempo del Sí. . . . . Definidos los no, falta acabar de delinear los . . .  ¿Podría ser de otra forma? Esa pregunta tal vez pueda ser la que detona la rebeldía en su acepción más amplia.  Y puede serlo porque hay un no que la ha parido: no tiene por qué ser así. Llegamos acá porque nuestras realidades, nuestras historias, nuestras rebeldías nos llevaron a ese no tiene por qué ser así.” Eso y que, intuitiva o elaboradamente, nos hemos respondido a la pregunta ¿podría ser de otra manera? Falta responder a las preguntas que se atropellan después de ese : ¿Cómo es esa otra manera, ese otro mundo, esa otra sociedad que imaginamos, que queremos, que necesitamos? ¿Qué hay que hacer? ¿Con quién? Tenemos que buscar las respuestas a esas preguntas si no las tenemos.  Y si las tenemos, debemos darlas a conocer entre nosotr@s.

Comunicación zapatista  Ellos y nosotros, V parte, La Sexta, Marcos. Febrero 2013

 

El 21 de diciembre de 2012 significa, para el calendario maya, el fin de una era y el comienzo de otra nueva; 45.000 indígenas zapatistas (tzeltales, tzotziles, tojolabales, choles, zoques y mames) ocuparon ese día las calles de cinco ciudades de Chiapas en una oleada disciplinada y silenciosa.

 

¿ESCUCHARON?”, se leía en la comunicación zapatista. “Es el sonido de su mundo derrumbándose. Es el del nuestro resurgiendo. El día que fue el día, era la noche. Y la noche será el día, que será el día. ¡DEMOCRACIA! ¡LIBERTAD! ¡JUSTICIA!

 

Esta silenciosa marcha estuvo seguida de una serie de comunicaciones zapatistas adicionales durante las semanas siguientes, como fue “Ellos y nosotros”, del Subcomandante Insurgente Marcos y de otras, en nombre del Comité Clandestino Revolucionario Indígena – La Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), en las cuales se describían “los (no) razonables” arriba (ellos) y “el dolor de los de abajo” (nosotros). En un documento, Marcos creó la categoría: “El tiempo del No, el tiempo del Sí”. El “No” se refería a sus luchas extendidas durante décadas contra el mal gobierno, los viejos partidos políticos, el sistema económico que ha despojado a México de tierras y ha sometido a sus pueblos. El “No” es como un acto de resistencia y de rebelión.

El “Sí” fue la primera pregunta, “¿podría ser de otra forma?”, surgida a su vez del “No”: “No tiene por qué ser así.” A esa pregunta le siguieron otras: “¿Cómo es esa otra manera, ese otro mundo, esa otra sociedad que imaginamos, que queremos, que necesitamos?” y, “¿con quién” la vamos a construir? Marcos continuaba: “Tenemos que buscar las respuestas a esas preguntas si no las tenemos.  Y si las tenemos, debemos darlas a conocer entre nosotr@s.”

En estas preguntas de los zapatistas, en este concepto de “El tiempo del No, el tiempo del Sí”, ligado a su práctica concreta y su lucha por construir la autonomía –eso que ellos denominan como “La libertad de acuerdo con l@s zapatist@s”–, percibo resonancias con la dialéctica en Hegel y en Marx. Tal y como lo analizamos en la Parte I de este estudio, esta fue la expresión filosófica, la dialéctica, la que le dio voz a las mujeres y hombres en las luchas por la emancipación a lo largo de la historia. La dialéctica que G. W. F. Hegel forjara bajo el impacto de la gran Revolución francesa fue una revolución en el pensamiento, que Karl Marx, a su vez, transformó en una filosofía de la revolución –la de la revolución permanente.

La cuestión no es, por supuesto, si los zapatistas realizaron algún discernimiento sobre los hilos liberadores existentes entre sus ideas, sus acciones y las de Hegel y Marx. Seguramente, los zapatistas crearon una dialéctica en su propio tiempo y lugar, con su propia práctica y pensamiento. La dialéctica está en la vida, y no solamente en los libros.

Sin embargo, al analizar al mismo tiempo la praxis de vida de los zapatistas, y la dialéctica que se encuentra en los principales escritos filosóficos de Hegel, en el pensamiento y en la práctica dialéctica de Marx, ¿podemos encontrar puntos en común que nos ayuden a alcanzar un futuro de emancipación? ¿Podemos encontrar en el flujo de documentos escritos después de la marcha en silencio, del 21 de diciembre de 2012, categorías de la teoría y la práctica que apuntan a momentos de la dialéctica en Hegel y en Marx? A su vez, ¿se encuentra la dialéctica de Hegel y de Marx con una nueva vida, con una recreación dada en la acción y el pensamiento de las masas indígenas en rebelión en Chiapas, en las últimas dos décadas y más? ¿Hay un camino de doble sentido en la biografía de la idea de la libertad, tal y como ella funcionó históricamente y como se re-crea hoy de nuevo? ¿Es que enriquece el trabajo, práctico y teórico de los zapatistas, precisamente porque se encuentra, en un nuevo momento de tiempo y lugar –o, como los zapatistas dicen, de un “calendario y geografía”–, el pensamiento dialéctico de nuestro día y se mueve hacia un futuro basado en la libertad?

Quisiera empezar por examinar algunas ideas de los zapatistas que constituyen momentos de mucha riqueza por su expresión teórica y que se encuentran no sólo en sus análisis políticos, sino también en sus historias y, en todos los casos, emanan de su experiencia y de su práctica.

 

I.    “El tiempo del No, el tiempo del Sí”

Como señalamos con anterioridad, el “tiempo del No” se refiere a la condición de estar contra el mal gobierno, los viejos partidos políticos, etc.; mientras que el “tiempo del Sí” busca el modo en que vamos a construir lo nuevo. Además, el documento señalaba que el Sí sale del No, aunque no tiene por qué ser así. El pensamiento dialéctico, tal y como lo vimos en el capítulo 2, se centra en la negación, en el No; surge de esa negación, que es una segunda negación, una negación de la negación que contiene lo positivo; un sí, lo positivo que surge de lo negativo. Cuando se “traduce” en los términos de Marx de la revolución, se puede hablar de una revolución que tiene un doble ritmo –el de la destrucción de lo viejo (la negación o la primera negación) y, la construcción de lo nuevo (la negación de la negación, lo positivo dentro de lo negativo, o la segunda negación). Es esencial no separar la primera de la segunda negación, no “estratificar” la destrucción de lo viejo y la construcción de lo nuevo, sino convertirlos en un todo integrado. Cuando este doble ritmo de la revolución se fractura, se termina con las revoluciones incompletas y estas se transforman en su opuesto.

El “tiempo del No” de los Zapatistas y el “tiempo del Sí” rompen con la tendencia de muchos movimientos revolucionarios a centrarse solamente en lo que está en contra y dejan de trabajar en lo que ellos son. Los zapatistas, al postular la necesidad de lo positivo en lo negativo, la aparición de las ideas, las búsquedas –el “tiempo del Sí” que surge del “tiempo del No”–, están construyendo una dialéctica radical de nuevo que va hacia un futuro de emancipación.

 

II.  El concepto Zapatista del tiempo

En una de las comunicaciones, el insurgente Moisés y el indígena Tzeltaland, rector de la Escuelita Zapatista, analizó cómo estos ven el tiempo:

 

El tiempo ya ha llegado y su momento también. Como esos tiempos que traen todos los seres humanos ya sean buenas o malas personas, un@ nace, llega y muere, se va. Son tiempos. Pero hay un otro tiempo, en que un@, puede decidir para dónde caminar, cuando ya es tiempo de ver el tiempo, o sea ya puedes entender la vida, de cómo debe ser la vida aquí en este mundo, que nadie puede ser dueño de lo que es el mundo.

Nosotros nacimos indígenas y somos indígenas, llegamos y sabemos que vamos de regreso, como es ley. Empezamos a caminar la vida y nos dieron de entender, que no andamos bien los indígenas, vimos de lo que les pasó a nuestros tatara-tatarabuel@s o sea los años 1521, los años 1810 y los años 1910, que siempre fuimos los usados y dieron sus vidas para otros subir al poder, para que de nueva cuenta nos vuelvan a despreciar, a robar, a reprimir, a explotar.

Y encontramos un tercer tiempo. Es el lugar donde estamos, ya llevamos un buen tiempecito caminando, corriendo y aprendiendo, trabajando, cayendo y levantando. Esto es tan grande porque un@ tiene que llenar su cinta para grabar, para reproducir después con más vidas de otros tiempos. Sí, a nosotros nos dejaron lleno nuestro morralito de cintas, aunque algunos ya no están. Queda quien sigue y así sigue lo que se sigue, y falta lo que falta, hasta llegar al final, y entrarle al otro trabajo de construcción, donde comienza otro nacimiento de otro mundo, donde ya no se permite que nos vuelvan a joder y que ya no haya olvido para nosotros los pueblos originarios, que ya no vamos a permitir, ya aprendimos. Queremos vivir bien en igualdad tanto en el campo y en la ciudad, donde pueblo del campo y la ciudad manden y obedece el que está en gobierno, y si no obedece para fuera y entra otro gobierno.

 

Moisés escribe sobre diferentes dimensiones del tiempo:1. “Un@ nace, llega y muere, se va. Son tiempos.” Un tiempo lineal, recto, hacia delante.2. “Pero hay un otro tiempo, en que un@, puede decidir para dónde caminar, cuando ya es tiempo de ver el tiempo, o sea ya puedes entender la vida, de cómo debe ser la vida aquí en este mundo, que nadie puede ser dueño de lo que es el mundo.” Aquí se ubica el tiempo en el que se grita Ya Basta es gritado y en el que una decisión colectiva hace cambiar la vida.3. “Y… un tercer tiempo. Es el lugar donde estamos, ya llevamos un buen tiempecito caminando, corriendo y aprendiendo, trabajando, cayendo y levantando”. Este es un tiempo que recuerda a otros, son “las cintas” de la memoria de sus luchas y, también un tiempo que procura el futuro: para “entrarle al otro trabajo de construcción, donde comienza otro nacimiento de otro mundo, donde ya no se permite que nos vuelvan a joder y que ya no haya olvido para nosotros los pueblos originarios, que ya no vamos a permitir” de nuevo.

Observo estas diversas expresiones de tiempo, de común acuerdo con la visión de Marx sobre este particular. Él desarrolló la medida real del tiempo capitalista, con la categoría de “tiempo de trabajo socialmente necesario” en el cual tiene lugar la extracción del valor y de la plusvalía: el trabajo concreto de un trabajador se transmuta en trabajo abstracto, que es el corazón del trabajo alienado. En la sociedad burguesa “El tiempo es todo. El hombre no es nada; a lo sumo es el esqueleto del tiempo.”

Al mismo tiempo, Marx planteó que el tiempo libre son los grilletes del capitalismo: “Pero el tiempo es de hecho la existencia activa del ser humano. No sólo es la medida de la vida humana, es el espacio para su desarrollo.” Al trabajar fuera de la envoltura capitalista “se adquiere algo muy diferente, una persona libre, y se convierte en trabajo social real.” Y más adelante, más allá de este reino se encuentra el “tiempo disponible”, donde comienza realmente “el reino de la libertad.”

Por tanto, para Moises y Marx hay un sujeto humano activo, listo para transformar el tiempo en una existencia humana libre. Con Moisés, son la resistencia viva y la lucha de los indígenas quienes transforman el tiempo. Con Marx, el proletariado se identifica como la fuerza viva que abole el tiempo de trabajo capitalista y abre el reino del tiempo disponible.

 

III.       El acto de rebobinar: Rebobinar a nuestros muertos, a los vivos, las biografías, la diversidad, las historias, nuestra historia, y  otros temas

 

En tres documentos denominados “Rebobinar”, escritos entre noviembre y diciembre de 2012, el Subcomandante Marcos realizó una “retrospectiva /perspectiva” sobre cómo los zapatistas ven su historia, el momento presente y el andar hacia el futuro –su visión del camino de la rebelión, la resistencia y la lucha por la libertad–. En este caso, no habrá ningún intento por resumir estos ricos y complejos ensayos.[2] Más bien quiero destacar algunos acontecimientos que concibo como dialogantes con la cuestión de los zapatistas y la dialéctica.

 

A. Rebobinar 1. Cuando los muertos callen en voz alta

En una parte de este documento Marcos dice de una monja, conocida como Chapis, que “estaba con nosotros,” trabajaba sin descanso por la causa colectiva zapatista. Fue la historia de un individuo que había tomado su decisión de participar en la lucha indígena con los zapatistas en Chiapas. Su relato de esta pequeña historia se convirtió en una discusión en torno a la relación entre el individuo y el colectivo: “la lucha [por la libertad] es colectiva, pero la decisión de luchar es individual, personal, íntima, como lo es la de seguir o claudicar.”

Marcos examinó esta dialéctica de lo individual-lo colectivo no solo por lo que ha venido ocurriendo en el territorio zapatista, sino también como una visión más amplia:

 

Lo que hace que ande la vieja rueda de la historia son los colectivos, no los individuos…o individuas. La historiografía se nutre de individualidades; la historia aprende de pueblos. ¿Digo que no hay que escribir-estudiar historia? No, pero lo que sí digo es que es mejor hacerla de la única forma que se hace, es decir, con otros y organizados. Porque la rebeldía… cuando es individual es bella.  Pero cuando es colectiva y organizada es terrible y maravillosa. La primera es materia de biografías, la segunda es la que hace historia.

 

Él observa esta rebelión de toda la humanidad: “Porque la rebeldía… no es patrimonio exclusivo de los neozapatistas.  Lo es de la humanidad.  Y eso es algo que hay que celebrar.  En todas partes, todos los días y a todas horas.  Porque la rebeldía es también una celebración.”Al mismo tiempo, la rebelión es universal para toda la humanidad, es específicamente, concretamente, Zapatista en este momento, con los rebeldes de muchas geografías que la reconocen y buscan su asociación con ella:

 

No son pocos ni débiles los puentes que, desde todos los rincones del planeta Tierra, se han tendido hasta estos suelos y cielos.  A veces con miradas, a veces con palabras, siempre con nuestra lucha, los hemos cruzado para abrazar a eso otro que resiste y lucha. Tal vez de eso y no de otra cosa se trata lo de ‘ser compañeros’: de cruzar puentes.

 

Marcos expresa ideas que miran tanto hacia atrás como hacia delante: es una “retrospectiva-perspectiva”:

 

Muchas otras, muchos otros como [Chapis], pero diferentes, se habían ya respondido en otros calendarios y geografías.