La sabiduría de las comunidades zapatistas en la libertad.

Atte. Román del Colectivo Zapatista Neza.

¿Qué es la riqueza sino la universalidad de las necesidades, capacidades, goces, fuerzas productivas, etc.(…)?

Karl Marx. Grundrisse. SXXI, 2001.

 

 

 

“La tierra para nosotros no es sólo el suelo que pisamos, sembramos y sobre el cual crecen nuestros descendientes.

La tierra es también el aire, que hecho viento, baja y sube por nuestras montañas: el agua que los manantiales, ríos, lagunas y lluvias vida se hacen en nuestras siembras;

los árboles y bosques que fruto y sombra nacen; los pájaros que bailan en el viento y en las ramas cantan; los animales que con nosotros crecen, viven y alimentan.

La tierra es todo lo que vivimos y morimos”.

SCI Marcos “Entre el árbol y el bosque”.

La escuelita zapatista nació el 1ro de enero de 1994. Con sus errores y aciertos las comunidades iniciaron una lucha anticapitalista por conseguir su libertad en todos los ámbitos de sus espacios comunitarios: educación, salud, proyectos productivos, vivienda, alimento,

La compartición con las comunidades zapatistas, nos permitió conocer de cerca su resistencia y su lucha por Otro mundo es posible. Asistir, mirar, escuchar, es entender lo colectivo como una síntesis de los procesos autoorganizativos en el marco de los principios de la autonomía y democracia que atiende el bienestar de las familias zapatistas respecto a la alimentación, educación, salud, vivienda, proyectos familiares y colectivos.

Quiénes tuvimos la oportunidad de visitarlos, en su espacio, en su comunidad -probablemente habrá cuantios@s compañer@s que en otros tiempos han visitado algunas comunidades, pero no de la manera como la que realizamos por invitación del EZLN a la Escuelita-

La familia que me tocó convivir por unos días, fue generosa conmigo, cedieron su habitación para descansar, estudiar y dormir en su cuarto. En las conversaciones que realizamos entre desayunos, comidas y cenas, entendí que fue una de las muchas familias que dieron vida al zapatismo en el sureste mexicano, en el antes –etapa de la clandestinidad y formación comunitaria/militar-, durante y después de la insurgencia armada del EZLN el 1ro. de enero de 1994.

En primer lugar, los padres-abuelos, quienes la enfrentaron con dignidad y rebeldía con acciones militares, así como de comunidades de 38 municipios que se sumaron a la guerra en contra del mal gobierno y en la ocupación de varias cabeceras municipales del estado de Chiapas, con ello, rompían un largo silencio de más de 500 años de desprecio, despojo, explotación y represión que conocimos con el ¡Ya Basta! del 1ro. de enero de aquél año.

A la niñez y adolescencia de aquél entonces – muchos de ellos hoy son padres y madres de familia como mis anfitriones Roberto y Elsa tienen una niña de 11 meses de edad de nombre Brenda- quienes siguieron el enfrentamiento con miradas solidarias de la lucha de sus abuelos, abuelas, padres, madres, tíos, tías contra el ejército mexicano.

Son una nueva generación de padres, madres de familia que tienen y sienten la responsabilidad de ser guías de sus hijos, atenderlos con amor, alegría, jugar con ellos y acompañarlos en su desarrollo, que sienten su niñez bajo los brazos del compañerismo muy otro de l@s zapatistas. Sin violencia de los padres, madres, abuelos, abuelas, los niñ@s son atendidos con su derecho a serlo, con una alimentación que los protege y los educa, se divierten, sonríen, juegan, bailan, cantan, muy lejos de la explotación agrícola que padecen miles de niños en el resto del país.

Niñ@s acompañad@s de l@s promotores de la salud, educación que les permite tener un crecimiento sano y fuerte, semillas zapatistas, futura base social de la resistencia, que a mediano y largo plazo seguirán fortaleciendo los procesos que la  autonomía y la libertad demandan para sus pueblos.

Dormir, conocer las madrugadas, el trabajo de la familia inicia desde las 4:30 de la mañana, tarea a la que nos involucraron como desgranar el elote, moler el grano de maíz para echar tortilla, los frijoles, el café, dieron el toque zapatista a nuestra estancia. Aún con su silencio la familia que me atendió, siempre en compañía del Votán –Guardián-  de nombre Elías, por traducirme la preocupación de la familia, con su palabra sencilla al transmitirme su inquietud de preguntarme si quería más comida, si dormí bien.

Más tarde, irnos a la milpa familiar, al cultivo del frijolar, a la deshierbada para alimentar al ganado colectivo, a recoger plantas comestibles, por cierto tienen una amplia variedad de ellas, con buen sabor, el chile habanero, aprender a reconocer los elotes tiernos o maduros, cortarlos y llevarlos a casa, sintiendo el cansancio por la carga, la jornada , el largo camino de la casa a la milpa y de ésta a la casa (caminamos como 50 minutos de ida y otros 50 de regreso)  pero todo se recompensaba al comerlos, asado o cocido, nos quitaba el cansancio para disfrutar el grato sabor dulce y libertario.

Entender la milpa como proyecto familiar es caminar en territorios recuperados en plena libertad, es conocer el fruto que señala uno de los muchos caminos que el EZLN propuso y consultó con las comunidades para enfrentar al mal gobierno.

Durante el trayecto-camino de la libertad, siempre están presentes los 19 años de lucha y resistencia de las comunidades zapatistas que sintetizan los más de 500 años por sacudirse el yugo de la explotación, despojo, desprecio y represión.

Convivir con la familia zapatista, me hizo comprender que su lucha y resistencia está encaminada por un lado, a enfrentar la política del mal gobierno que, busca por todos los medios posibles corromper a las familias zapatistas, con su asistencialismo barato de proporcionarles dádivas materiales a cambio de su dignidad.

Por la otra, la que está encaminada a fortalecer los proyectos colectivos (ganadería, panadería y hortalizas) y familiares bajo la coordinación y seguimiento de la JBG.

Nuestra estancia en la comunidad, me permitieron reflexionar sobre varios aspectos de la práctica-teórica-práctica del zapatismo, donde la vida cotidiana la construyen día tras día con otra forma de hacer política, construyen su autonomía bajo los principios del mandar obedeciendo, teniendo un escenario de constantes agresiones de los grupos paramilitares organizados por el mal gobierno de sus tres niveles (federal, estatal y municipal). Una lucha y resistencia orientada a mejorar las condiciones de vida de su población.

Una de ellas, la marginalidad del mercado capitalista, si bien requieren productos como el jabón, azúcar, telas, hilos, gasolina, etc., no dependen sustancialmente de productos marcados por la especulación –oferta y demanda- , su economía está basada en los productos que cultivan, en lo que comercian con otr@s comunidades y pueblos no necesariamente zapatistas. Lo venden y compran, como los zapatistas lo dicen: “a precio justo”, es decir, ni un peso más por los productos adquiridos.

Al abuelo Miguel, siempre en compañía de su compañera de toda la vida Juliana, con su silencio que escucha y que afirma lo que me comenta Miguel, le pregunté qué diferencia encuentra él entre el antes y después de la guerra del 94. Me respondió: mucha. Antes mi familia como muchas otras, no teníamos qué comer, ahora disfrutamos de ella y sobre todo porque estamos con compañeros de la lucha.

Otra es la tierra, antes no teníamos, vivíamos en el cerro, sin agua, sin alimentos, comíamos lo que recogíamos del campo, trabajábamos desde antes que saliera el sol y hasta la tarde noche para el ranchero con un salario de 10 pesos diarios. Desde el 2004, con el censo que realizó la Junta de Buen Gobierno, nos distribuyó tierra recuperada para vivir y para cultivar. Hoy estamos felices porque tenemos comida y no sentir la explotación del ranchero. El esfuerzo es para lo colectivo y para nuestra familia. Estamos conscientes que nos falta mucho por hacer pero ahorita tenemos felicidad porque nuestros hijos y nietos trabajan para toda la comunidad. El mandar obedeciendo nos garantiza la libertad de vivir y convivir.

La solidaridad. El trabajo colectivo y familiar. Son acciones planeadas en la propia comunidad, qué días les corresponde realizar el trabajo colectivo para no desatender el trabajo familiar. En ambos participan toda la familia.

En el hogar, las relaciones domésticas están plenamente abiertas y con responsabilidades, los padres, hombres, alimentan a los niñ@s primero, mientras que terminan de atenderlos, la compañera-esposa, y los invitados, preparamos los alimentos y comer juntos, después de haber atendido a los pequeños.

Lo relevante de estas acciones es que cada integrante de la familia tiene actividades previas: al abuelo le corresponde recolectar leña para la plancha-estufa, la abuela realiza la limpieza de la vivienda.

Cada quien lava su ropa. Es decir una división del trabajo con plena conciencia de su quehacer y responsabilidades.

En la milpa, apoyamos a un compañero que tenía trabajo –así lo nombran a quién tiene cargo en la JBG y no recibe sueldo para las actividades para las cuales fue electo- y nos tocó apoyar a recoger elote para entregárselo a la familia.

Para ellos, la solidaridad es un deber, un compromiso de l@s zapatistas, no la cuestionan tan solo extienden sus brazos, manos, esfuerzos, ganancias en el intercambio de mercancías para ayudar a quién lo requiera, ya sea a la comunidad a la que pertenecen o aquellas agredidas por los paramilitares cobijadas por el mal gobierno. También para eso sirven los proyectos de la comunidad, en este caso, venden una res para adquirir un producto que sirva para el desarrollo de un proyecto colectivo o a la comunidad, o también para apoyar una tarea del Caracol o para comunidades agredidas por el mal gobierno.

Salud. En estas acciones, l@s promotores han desempeñado un trabajo importante en la comunidad. Vemos a niños sanos. No vimos niños sucios, con manchas en la piel, sin el moco escurriendo, sin pancitas infladas. Recomiendan a la comunidad la aplicación de los 46 puntos que cubren el ámbito de la salud e higiene personal y familiar, los buenos hábitos del baño, dientes, ropa limpia; educación sexual a jóvenes adolescentes, Les recuerdan sobre la importancia de tener limpia la vivienda, contar con una fosa séptica alejada de la casa, cocina independiente de dormitorios, etc.

Atender la salud de los habitantes de esta comunidad, no tiene costo alguno, si tienen la medicina, la micro dosis, herbolaria la proporcionan, en esta clínica de salud comunitaria también atienden a no zapatistas de comunidades cercanas, con costos mínimos, ya que como los promotor@s lo mencionaron con la salud no se comercia. En esta clínica de salud, cuenta con partera, huesera y yerbero tradicional.

Educación. Tuvimos la oportunidad de visitar la escuelita de la comunidad, fuera del esquema oficial de la SEP, comprende tres niveles escolares: el de maduración - de acuerdo a mi interpretación, haciendo una pésima analogía con los grados escolares oficiales- son niños que por su edad están entre preescolar hasta segundo año de primaria, el de primaria hasta 13 años y el de secundaria.

Aquella comunidad –como la que me tocó participar- que no cuenta con el nivel de secundaria, tod@s los jóvenes van a la escuela del Caracol. En éste reciben cursos de nivelación para ingresar al siguiente nivel, que en el imaginario urbano sería como especialidades a nivel técnico para formarse en la producción, salud, educación, matemáticas, artística, lenguas español y materna.

En general, l@s estudiantes en los tres niveles aprenden no solo a leer y escribir tanto en español como en su lengua materna, les enseñan a conocer su historia, a defenderla, a cuidar su entorno natural, y lo más importante estar orgullosos de su cultura.

Una vez terminado el ciclo completo, la Junta de Buen Gobierno extiende su certificado de culminación de aprendizaje, los egresados deciden cómo apoyarán a la comunidad ya sea como promotores de salud, educación. Todos los niveles enseñan 4 materias: lectura-escritura –en castilla o español y su idioma según la región-; matemáticas –acompañada de ciencias naturales para la conservación y explotación sustentable de la tierra, ganado, animales de corral-, historia de México y la historia según los zapatistas (el contexto de sus luchas, el mal gobierno, etc.). Esto por comentarios realizados tanto por el responsable de la comunidad y por la promotora de educación.

Un comentario, los invitados presenciamos las actividades de los niños en ciclo de maduración: 2 niñas y 5 niños, realizaban ejercicios de lectura silábica en español - las indicaciones de la promotora fueron en Tzeltal, leen bastante bien para su edad. Y se dirigen a la promotora/promotor con la expresión “ya terminé compañera o compañero” y no como usualmente lo diría un@ niñ@ de otro lugar o espacio “ya terminé maestra”. Por su parte, las alumnas /alumnos de primaria: 3 niñas y 3 niños, estaban construyendo oraciones, misma materia de lectura- escritura. Bastante bien. Ambos grados escolares ocupan el mismo salón, están en los extremos, dándose la espalda, pero no distraen a las alumnas/alumnos. Es un espacio grande y realmente son pocos alumnas/alumnos. Un salón de clase modesto. Sí pero con mucho sentido libertario.

Finalmente, las acciones de salud y educación recaen en la propia comunidad, es ésta la responsable de darle seguimiento, así como proporcionar alimentos y hospedaje a l@s promotor@s. Cabe mencionar que los promotor@s no necesariamente pertenecen a la comunidad.

Un No definitivo de la colectividad zapatista al poder institucional y sus representantes partidistas y sus maltrechas campañas oficiales permanentes por destruirlas.

En esta fusión entre lo familiar y lo colectivo, las comunidades zapatistas direccionan y fortalecen la autonomía de sus pueblos.

Con esta lectura doy por terminada mi experiencia directa de vivir en una comunidad zapatista. Habrá otras reflexiones de compañeros que asistieron a la “Escuelita” sobre su visita a la misma comunidad u otra, pero lo importante de esta invitación fue haber presenciado otra forma de hacer política, otra organización comunitaria que les brinda seguridad en la educación, en la salud, en la alimentación, en la vivienda, en su trabajo colectivo y familiar estrechamente vinculados entre sí, nunca separados, que se enfrenta constantemente a las agresiones paramilitares del mal gobierno, sea ésta una guerra de baja intensidad o abierta a través de su política asistencialista de programas oficiales.

Pero ¿qué acompaña a la decisión de las comunidades zapatistas de invitar a connacionales y al mundo? ¿Qué fue la Escuelita?

Después de varios días, entendí que la escuelita dio los giros académicos del aula a la vida diaria de una familia zapatista, no necesitamos de las teorías que nos impartieron en la escuela oficial, de los extensos y exitosos libros para interpretar la realidad. No fue fácil, lo admito, tan sólo entender su modo de vida, fuera de los canales de la televisión abierta. Cuando la había en una casa, sólo se veían videos sobre las luchas que los pueblos han dado en el mundo: De Chile, el golpe de estado de los milicos de Pinochet al presidente Salvador Allende, las luchas de los Mapuches, de los días inmediatos de las luchas de los pueblos africanos, de la guerra del 94.

Fue impresionante, la paciencia de los anfitriones del ejido Cuauhtémoc del Caracol Morelia, etnia Tzeltal para hacernos entender que nuestra presencia en la comunidad estaba planeada, nos esperaban desde la tarde pero llegamos alrededor de las 11:30 pm, nos dieron la bienvenida con saludos zapatistas, nos invitaron a cenar. Hubo música, que por la explicación de la autoridad del ejido, es el rescate de la música originaria del pueblo, nos entregaron maracas, tambores y nos hicieron bailar al ritmo de su música.

Pensar que 1,700 personas fueron invitadas, algunas recorrieron el mundo en días, horas y otros pocos menos, para participar en el desarrollo de los pueblos zapatistas, y reconocer el enorme compromiso de los anfitriones para atender a cada uno de los invitados en su casa. Nos enseñaron, pese a los constantes incursiones y agresiones de paramilitares, de programas oficiales, de los cercos militares, de vivir entre, en algunos casos, no zapatistas, de que el mundo conociera sus proyectos de desarrollo social, sin la ayuda asistencialista del gobierno federal, de proponer cambios en sus modos de vida, orgullosos de ser zapatistas, de no negociar su dignidad, de hacernos entender que con el esfuerzo comunitario “Otro mundo es posible”.

Durante el camino a la milpa, la vereda, los estragos de las lluvias, los charcos, el lodazal, tan recurrentes en estas épocas en cualquier lugar del campo en el país, no me importaron, en cambio reflexioné sobre la importancia y el papel que desempeñan las Juntas de Buen Gobierno como es el caso del Caracol Morelia donde convivimos por varios días, ésta está conformada por 15 hombres y 15 mujeres, le corresponde la coordinación de las comisiones necesarias para promover y planear los proyectos colectivos, así como el desarrollo de los municipios autónomos que integran este Caracol: Lucio Cabañas con 5 regiones: Miguel Hidalgo, Emiliano Zapata, Puente, Ernesto Guevara, y Primero de Enero; 17 de Noviembre con tres regiones Aliado, Tierra e Independencia y finalmente la Comandanta Ramona con cuatro regiones: La Montaña, San José en Rebeldía, Santo domingo y Olga Isabel  y sus respectivas comunidades.

Nuestra estancia en la comunidad, en conclusión, me permitieron reflexionar sobre varios aspectos de la práctica-teórica-práctica del zapatismo, donde el ejercicio de la democracia, la autonomía la construyen día tras día con otra forma de hacer política, bajo los principios del mandar obedeciendo con un escenario de constantes agresiones de los grupos paramilitares organizados por el mal gobierno de sus tres niveles (federal, estatal y municipal).

Una lucha y resistencia anticapitalista, abajo y a la izquierda  orientada a mejorar las condiciones de vida de su población.

Primera lección, la comunidad zapatista es más que los usos y costumbres de un pueblo originario. Está organizada para darnos las lecciones necesarias de vivir en libertad, de producir sus alimentos para que tod@s tengan lo necesario para vivirlo en colectivo, donde lo individual se vincula con lo colectivo, se fusiona y se expresa en un solo cuerpo social familias y comunidades.[1]

Segunda lección: las acciones comunitarias de l@s zapatistas sienten un profundo respeto de los derechos de los niñ@s, de l@s joven@s incluso a los no zapatistas, los llaman hermanos.

Tercera lección: Respetar acuerdos por los que las comunidades zapatistas se levantaron en armas. De los cuales el derecho a la educación, salud, alimentación, vivienda son vigentes hasta nuestros días.

Cuarta lección, respetar el compromiso del Ejido en la consulta invitación para ser huésped de una familia zapatista.

Quinta lección: Conocer la producción familiar, la solidaridad y la colectiva, esfuerzos comunitarios para vivir mejor. 

Pasaron 19 años, con sus silencios o no, para que los zapatistas abrieran al mundo sus comunidades, su realidad. No como algo efímero sino como una expresión de lucha y resistencia, que les da frutos con sabor a libertad. De manera particular, las Juntas de Buen Gobierno ha sido uno de los elementos que han dado rumbo a las decisiones de los pueblos zapatistas.

La creación, funciones, coordinación de la Juntas de Buen Gobierno tuvo un desarrollo desigual en las comunidades zapatistas. Algun@s compañer@s por ejemplo, en el Caracol I la Realidad. Madre de los Caracoles Mar de Nuestros Sueños[2] hacían trabajo político previo a 1994, desconocían que las actividades que realizaban por aquella época era la autonomía, misma que empezarían a practicar ya como JBG.

Otras JBG, como es el caso del Caracol IV Morelia. Torbellino de nuestras palabras, empezaron sus actividades desconociendo sus funciones[3] y que en la práctica fueron aprendiendo y respondiendo a los problemas de organización, capacitación, producción así como atender las necesidades propias de sus cargos.

Las Juntas de Buen Gobierno desempeñan un papel sumamente importante en el desarrollo de los pueblos zapatistas. Generan e impulsan iniciativas colectivas bajo los 7 principios del “Mandar obedeciendo”.

1.- Servir y no servirse.

2.- Representar y no suplantar.

3.- Construir y no destruir.

4.- Obedecer y no mandar.

5.- Proponer y no imponer.

6.- Convencer y no vencer.

7.- Bajar y no subir.

Son la autoridad, pero responden a las necesidades de sus pueblos. Son éstos últimos que deciden en asamblea quién los representará en la instancia máxima de sus niveles de gobierno[4]

Un ejercicio democrático y de autogobierno permanente de los pueblos zapatistas que no se queda en la elección de sus autoridades con una duración de tres años en el cargo, sino, además, ellos deciden en asamblea quiénes serán nombrados para coordinar, impulsar los trabajos colectivos necesarios en la comunidad, su rotación en las distintas comisiones y niveles de atención son para evitar privilegios. Además de lo anterior, tod@s l@s compañer@s de la comunidad serán nombrados, en algún  momento, ser autoridad para darle continuidad a los trabajos colectivos propuestos para el beneficio comunitario.

Para el trabajo de autoridad en las distintas comisiones o responsabilidades, ya sea en la comunidad, municipio o JBG no reciben salario alguno. El apoyo puede ser únicamente el pago de transporte. En caso de que él compañero con cargo o funciones, requiera apoyo para el cuidado de la milpa familiar, la comunidad pone especial atención para proveer lo necesario a la familia.

Los Caracoles, son la estructura–eco de las decisiones de los pueblos zapatistas, en este espacio, las JBG realizan las actividades de coordinación de las distintas comisiones de salud, educación, producción y comercialización, funciones de planeación, atender a la comunidad sea zapatista o no, en las tareas organizativas de las comunidades zapatistas en sus distintas actividades productivas, formativas en el desarrollo de las autonomías de sus pueblos.

Ellos lo han dicho, sea el Comité Clandestino Revolucionario Indígena, Comandancia General del EZLN, algunas veces con palabras del SCI Marcos o del SCI Moisés. Sobre la importancia de la representación de las comunidades en las Juntas de Buen Gobierno de los 5 Caracoles, donde el impulso, la atención a los conflictos entre comunidades zapatistas y no zapatistas, les ha otorgado un reconocimiento de la autoridad ética y política como representantes de las comunidades indígenas zapatistas. Una autonomía que orienta el desarrollo de los pueblos zapatistas.

La calidad moral, modesta, de las Juntas de Buen Gobierno, de las comunidades que nos brindaron hospedaje, de las y los Votanes nos hicieron sentir y la necesidad de transmitir, lo que aún nos hace falta por hacer en nuestra ciudad, en nuestros espacios, es decir, conseguir nuestra libertad, no para elaborar informes que rinda honores a la academia, tampoco realizar cursos ni cátedras ni rollo sobre la convivencia compartida, sino más bien profundizar y entender la práctica-teórica-práctica de las y los zapatistas.

Como diría el Subcomandante Insurgente Marcos “Los pueblos zapatistas, los indígenas zapatistas, las indígenas zapatistas, las bases de apoyo del ezetaelene, con una nueva forma de hacer política, hicimos, hacemos, haremos, la libertad. LA LIBERTAD ¡NUESTRA LIBERTAD!..

…Es decir, así vemos las zapatistas, los zapatistas, la libertad y nuestras luchas por conseguirla, ejercerla, defenderla.”

…Como ya lo ha explicado nuestro compañero Subcomandante Insurgente Moisés, nuestr@s compas bases de apoyo zapatistas van a compartir lo poco que hemos aprendido de la lucha por la libertad, y l@s compas de la Sexta ahí verán qué les sirve y qué no para sus luchas….(citas sacadas del documento VII: Introducción)

En este enorme reto que tenemos, las ciudades, espacios deberán ser el escenario de nuestra práctica-teórica-práctica para luchar por la democracia, justicia  libertad que tanta falta nos hace.

Es entender el pasado, pero romper con él. Es entender el presente pero romper con él, para entender y planear nuestro futuro.

Gracias.

Atte. Román del Colectivo Zapatista Neza.



[1] Recordé la II y III tesis de Karl Marx sobre Feuerbach, donde reflexiona que “El problema de si al pensamiento humano se le puede atribuir una verdad objetiva, no es un problema teórico, sino un problema práctico.” y  el “…educador debe ser educado…”

[2] Véase  Cuaderno de texto de primer grado “La libertad según l@s zapatistas. Gobierno Autónomo I. pag. 6.

[3] Véase Cuaderno de texto de primer grado “La libertad según l@s zapatistas. Gobierno Autónomo I. pag. 58.

[4] Cabe mencionar que la autoridad autónoma de Juntas de Buen Gobierno cuenta con tres niveles organizativos: En el primer nivel están los agentes y comisariados autónomos que toda comunidad zapatista tiene, son la autoridad principal directa de la comunidad. El segundo nivel son las autoridades autónomas del municipio. Son quienes controlan y vigilan las comunidades que integran su municipio. El tercer nivel está la Junta de Buen Gobierno, quién es responsable de las dos niveles anteriores y que gobierna todo el Caracol, o zonas, pero la autoridad máxima es el pueblo. Es importante mencionar que son las comunidades en asamblea que nombran a sus representantes en todos los niveles de gobierno. Véase  Cuaderno de texto de primer grado “La libertad según l@s zapatistas. Gobierno Autónomo I. pag.26.