Primer Encuentro Nacional Obrero de la Otra Campaña 29 de Abril de 2006


ENCUENTRO NACIONAL OBRERO

29 de Abril del 2006

Palabras del Delegado Zero

 

Buenos días compañeros y compañeras, trabajadores y trabajadoras del campo y de la ciudad. Antes que nada, queremos mandar nuestro saludo como zapatistas a las familias, a los conocidos y a los compañeros de trabajo de los mineros masacrados en Pasta de Concho y en Lázaro Cárdenas.

 

En una de las partes de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, nosotros, nosotras, los zapatistas, explicamos cómo vemos el mundo. Decimos ahí, con nuestro modo, que en el mundo el sistema dominante es el capitalismo. Y decimos que en el capitalismo hay quien tiene y quien no tiene; hay quien manda y quien obedece; que hay quien tiene bancos, fábricas, grandes comercios, tierras, dinero y hay quien no tiene más que su capacidad para trabajar. En resumen, hay quien posee y habemos —nosotros, nosotras, los desposeídos, las desposeídas— los que no tenemos nada.

 

Explicamos entonces que esos que tienen el dinero y las cosas, las tienen porque las robaron, las despojaron, se las quitaron pues a otros. El capitalismo, pensamos los zapatistas, nace, crece y se reproduce en y por la injusticia. Los ricos y los poderosos lo son porque les quitan a otros la riqueza, porque explotan a los que trabajan en las ciudades, en los campos, en las montañas, en los ríos, debajo de la tierra, en el mar.

 

Decimos también que el capitalismo todo lo convierte en mercancía y organiza a toda la sociedad para que se hagan mercancías, y para que se compren y se vendan. Como pueblos indios que somos, llegó en nuestro pensamiento quién es el culpable de la guerra de despojo, destrucción y nueva conquista de nuestras comunidades: el sistema capitalista.

 

Vimos que es este sistema el que nos desprecia por nuestra cultura, por nuestro idioma, por nuestro modo. Vimos que es este sistema capitalista el que nos está quitando la tierra, el agua, el bosque, el aire, la montaña, los ríos, los mares, para convertirlos en mercancías.

 

Vimos que este sistema nos quiere aniquilar como pueblos indios porque nosotros, nosotras, somos los guardianes de la tierra y no estamos de acuerdo en su modo éste de los capitalistas que quieren hacer mercancía hasta nuestra historia. Y vemos que con su gana de tener mucho dinero, los capitalistas destruyen a nuestra naturaleza, la matan. Y vemos que si la tierra que cuidamos muere, también morimos nosotros.

 

Entonces, nosotros, nosotras, los zapatistas, vemos que el responsable de nuestras penas y desgracias es un sistema: el sistema capitalista. Entendemos que el capitalismo es el enemigo y que no podremos vivir con dignidad y paz hasta que sea destruido este sistema y todo lo que lo sostiene.

 

Muchas cosas decimos los zapatistas en la Sexta Declaración y las decimos con nuestro modo, que es de gente sencilla y humilde y, entonces, con esta declaración buscamos y encontramos a otros y otras que piensen igual que pensamos nosotros, aunque seamos diferentes. Porque lo vemos claro que hay mucha gente en nuestro país que sufre la explotación, el desprecio, el despojo y la represión. Y entonces preguntamos si ellos y ellas ven, como nosotros vemos, que es el sistema capitalista el responsable, el enemigo que tenemos que enfrentar y vencer.

 

Y así hemos encontrado por todo México a hombres, mujeres, niños y ancianos que piensan lo mismo, y lo viven y lo dicen cada quien con su modo. Y no nada más lo sienten y lo piensan, sino que también se rebelan contra esa injusticia y también luchan contra ese, nuestro enemigo común, que es el capitalismo. Y entonces estamos haciendo, junto con toda esa gente, este gran movimiento anticapitalista que es la Otra Campaña.

 

Nosotros los zapatistas, las zapatistas, pensamos que el capitalismo reparte sus maldades por toda la sociedad: por todas partes se hacen injusticias, desprecios, humillaciones y represiones y, por eso, por todas partes tenemos que organizarnos y unirnos para luchar juntos, pero respetando nuestras diferencias, nuestros modos, nuestra autonomía como somos cada quien y cada cual.

 

Pero como zapatistas pensamos también que el capitalismo tiene un su lugar donde más fuerte está, un como su centro más poderoso, un lugar donde se nace toda su fuerza y que ya de allí esa fuerza se va para otros los lados, o sea que, como dicen los ciudadanos, el capitalismo tiene un su núcleo, su parte mero capitalista.

 

Y nosotros decimos que ese lugar es la producción de las mercancías, o sea donde trabajan los obreros y las obreras, que son los que producen las mercancías. Claro que sabemos que las mercancías no nada más necesitan ser producidas, sino que también necesitan quien las carga y las transporta, quien las vende, quien cobra. Y así muchas cosas más que necesitan las mercancías para que los capitalistas tengan sus grandes ganancias y estén ricos y contentos, aunque la mayoría de la gente esté viviendo con pena y con mucho dolor y tristeza.

 

Pero vemos que lo mero principal está en donde se hacen las mercancías. Producir mercancías es lo más importante para los capitalistas, porque es ahí donde nace su poder, su fuerza, su riqueza. Y entonces vemos que para el capitalismo son muy importantes los trabajadores del campo y de la ciudad y son especialmente importantes los obreros, las obreras, de la industria.

 

Y como zapatistas, pensamos que es muy importante que los trabajadores del campo y de la ciudad y, especialmente los obreros y obreras, se unan en la lucha contra el capitalismo, porque son ellos y ellas las que le pueden pegar al capitalista donde más le duele y lo pueden acabar de una vez, porque si no, pues vuelve a levantarse y a hacer sus maldades.

Entonces nosotros, los zapatistas, decimos que la Otra Campaña será verdaderamente anticapitalista cuando se entren en ella los que viven directamente la explotación fundamental, la determinante: los obreros y las obreras.

 

Lo sabemos bien que el capitalismo tiene sus trampas para esconder la explotación que hace, por ejemplo, está el mercado. En el mercado el producto aparece sin el proceso que lo hizo posible, como si fuera neutro, no aparece ahí la explotación que se hizo sobre el obrero, la obrera, para que ese producto apareciera. En el mercado no hay individuos con relaciones sociales ni políticas, no hay una relación de explotación, simplemente hay consumidores, con o sin poder de compra; no se relacionan entre ellos uno con otro, sino que se relacionan con las mercancías.

 

El acto de compra-venta aparece así como el lugar donde el ser humano es y es moderno. La armonía entre vendedor y comprador esconde las relaciones fundamentales, las que producen, circulan las mercancías. El mercado, pues, es uno de los grandes escamoteadores: la gran mega mentira.

 

El otro aspecto fundamental donde se esconde la explotación es en el salario. Gracias al mercado, el capitalista se presenta como un comprador y el trabajador se presenta como un vendedor, en este sentido, el capitalista trata de comprar lo más bajo posible la mercancía, mientras que el trabajador lucha por obtener un precio justo para su trabajo. Pero como dijo alguien, esta relación oculta algo, el trabajador no es una mercancía como las demás, es una mercancía que produce más valor, lo que llaman los clásicos: el plusvalor.

En el salario, los capitalistas esconden una mentira fundamental: que ellos son los propietarios, los poseedores de los medios de producción, los que permitirán hacer las mercancías, mientras que el trabajador está desposeído, sólo tiene su capacidad de trabajo. En esa relación está el engaño fundamental: el capitalista dice que le está pagando al trabajador su trabajo, cuando en realidad sólo le está pagando su capacidad de trabajo.

 

La lucha contra el mercado, la lucha por el salario justo, es una lucha fundamental, pero no basta. Según datos dados por los compañeros y compañeras del Centro de Análisis Multidisciplinario de la UNAM, hay una canasta obrera indispensable —calculada en la ciudad de México—, lo que necesita una familia de cinco personas para poder vivir, que son: 35 bienes y servicios, entre los que hay alimento, aseo para el hogar, transporte, energía y gas, y no está incluido ni la renta, ni la salud, ni la educación, ni el vestido, ni el calzado, ni recreación, ni cultura.

 

Para poder conseguir la canasta obrera básica, un obrero en la ciudad de México tendría que trabajar al día 47 horas con 47 minutos —ahora en enero del 2006—. Sin embargo, el precio de la canasta obrera indispensable pasó de $6.86 en 87 a $288 en enero del 2006. Lo que en 1987 se podía comprar de esta canasta básica con el salario mínimo era el 94 por ciento y ahora sólo se puede comprar el 16 por ciento de esa canasta. Se necesitan entonces más de cinco salarios mínimos para poder conseguir lo necesario para vivir decentemente, suponiendo que no se paga renta, suponiendo que nadie se enferma, suponiendo que no es necesario comprar ropa y calzado, y suponiendo que el obrero no necesita divertirse ni adquirir cultura.

 

Además, en la etapa actual del capitalismo en México, los trabajadores sin prestaciones —quiere decir sin aguinaldo, sin servicio médico, sin pensión y sin jubilación— pasaron de 5 y medio millones en el 88, a más de 26 millones de trabajadores en el 2004. Y, al mismo tiempo, aumentó el grado de explotación en nuestro país. Si antes el tiempo de trabajo que usaba el obrero para pagar su salario —en 1976— era de 3 horas, ahora, en tan sólo 13 minutos paga su salario; el resto de la jornada laboral es exclusivamente para el Estado y para el patrón.

 

Mercado y salario esconden la explotación, pero también esconden una realidad. La base fundamental del sistema capitalista es: quién es el propietario de los medios de producción. No se es anticapitalista si no se cuestiona esa relación de propiedad.

 

El Otro movimiento obrero, los otros trabajadores y trabajadoras del campo y de la ciudad —pensamos nosotros los zapatistas— deben elevar la mira y no sólo pelear por mejores salarios, mejores condiciones laborales, seguridad en el empleo y prestaciones, además de libertad y democracia sindical. El otro movimiento obrero debe pelear ya por arrebatarle a los capitalistas la propiedad privada de los medios de producción.

 

Según nosotros, los zapatistas, el esfuerzo para parar el afán y la codicia de los grandes empresarios por explotarnos es tan grande, que había que preguntar si debemos detenernos en mejores condiciones laborales, en democracia sindical, en seguridad en el empleo o, de una vez, con toda esa fuerza les arrebatamos lo que nos pertenece.

 

Si somos los desposeídos y ellos los poseedores, usemos esa fuerza para acabar con ellos y que esa posesión cambie de lado, sea de manos de los trabajadores y las trabajadoras.

 

Estamos pidiendo respetuosamente a este Otro Encuentro Nacional Obrero que tome esta decisión, si se va a conformar con luchar por democracia sindical, si se va a conformar con luchar por mejores condiciones salariales y laborales o, junto con nosotros, con la Otra Campaña, va a luchar por destruir a los capitalistas y quitarles ya la propiedad de los medios de producción.

 

Es esta decisión la que definirá no sólo el otro primero de mayo, también el carácter de clase: de explotados contra explotadores, de la Otra Campaña. Necesitamos esa definición porque ya hemos visto mucho sufrimiento y dolor por todas partes y hemos tocado muchos corazones rebeldes dispuestos a levantarse contra la opresión, contra el sistema capitalista.

 

Entonces, tenemos que saber de ustedes si vamos a ir junto con ustedes, si los vamos a esperar, o si ya de plano nos vemos más adelante, cuando tengamos las fábricas en nuestras manos para entregárselas.

 

Necesitamos que el otro movimiento obrero salga de la vergüenza que salió ayer en los periódicos, cuando la Promotora y el Frente Sindical Mexicano llaman a movilizarse junto con Elba Esther Gordillo del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación y junto con Hernández Juárez del sindicato de telefonistas. Si nos vamos a enfrentar a ellos y necesitamos esa fuerza, usemos esa fuerza para enfrentarnos a los verdaderos patrones: a los capitalistas de este país y del extranjero.

 

Estamos pidiendo del movimiento obrero y de las organizaciones políticas de izquierda que hacen trabajo con el movimiento obrero, que levantemos otro primero de mayo claramente anticapitalista, que señalemos que vamos a quitarles la propiedad de los medios de producción.

 

Gracias compañeros, gracias compañeras.

 

Tomado de: http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2006/04/30/i-encuentro-nacional-obrero-de-la-otra-campana-29-de-abril/