Una tarde con las mujares Triquis desplazadas del municipio autónomo de San Juan Copala y migrantes de las comunidad Triqui

POR CAIDES

Son las 4.20 del día jueves 4 de noviembre del 2010, después de la convivencia del día de muertos, la llegada al plantón del Distrito Federal es placentera. Las ofrendas de los colectivos del Sector de trabajadores región centro, del colectivo La´K hormiga, de estudiantes de Políticas  y Ciencias, de la Universidad Nacional Autónoma de México, ya no se encuentran en el lugar de ayer, las y los compañeros se dieron a la tarea de quitarlas. La del Municipio Autónomo de San Juan Copala permanecerá otros seis días para seguir cobijando a sus muertos.

Las compañeras triquis están tejiendo sus artesanías para la venta, se encuentran cerca de la mesa de información en donde podremos observar y tomar volantes, videos de la lucha por la autonomía de San Juan Copala y cooperar para la misma.

Los jueves de las semanas anteriores, el proyecto de alfabetización se ha trabajado con compañeras maestras en lucha, entre las que se encuentra una integrante del sector de trabajadores región centro, la compañera nos dice que los conocimientos han sido mutuos y hoy no es la excepción. Una jovencita triqui nos enseña palabras de su lengua materna, las mujeres de mediana edad y mayores nos hablan de su vida, cómo ha sido en esta ciudad, una de las más grandes del mundo por su población.

La discriminación que el sistema capitalista ha generado por la colonización en sus formas de vida, se hace presente en las historias contadas esta tarde. Nos hablan de su llegada al Distrito Federal, cuando sin hablar español, tuvieron que ver cómo sobrevivir  en la capital. La educación colonizadora ha provocado en sus mentes un cierto miedo al aprendizaje y una defensa ante los pensamientos colonizadores capitalistas, por ejemplo: una compañera sebe leer y escribir el español pero no lo entiende…muchos nos sorprendemos ante esto, ¿cómo no lo entiende?, sí reflexionamos ante esto, comprenderemos que debido a que la filosofía de comunidades indígenas del entendimiento del mundo es muy diferente a la occidental, por eso la compañera triqui: “lee y escribe el español pero no lo entiende”, esta expresión es excelente, porque su modo de ver la vida es muy diferente a la colonizadora.

La plática con las compañeras toca el tema de la boda triqui, cómo es, qué comen, cómo festejan ésta celebración; nos hablan de los dotes que sus maridos dieron a sus familias, van de $3500 a $12000, sus edades para el matrimonio oscilan de 13 a 17 años, el número de hijos en promedio es de 5 a 7.

Nos platican del efecto de la colonización interna y externa del capitalismo, de cómo algunos de sus hijos e hijas prefieren hablar el inglés que el triqui, debido a la discriminación tan fuerte que se ha vivido en todo el país y el mundo.

Las mujeres triquis trabajan todo el día: lavan ropa, hacen la comida, llevan a los niñ@s a la escuela, hacen el aseo diario de sus viviendas, atienden los puestos de sus artesanías, preparan los alimentos. No hay tiempo para estudiar, sus hijos e hijas, nietos y nietas les interesan más que sus propias vidas. Y sus compañeros también tienen que trabajar muy duro para llevar los alimentos al hogar. Tanto hombres como mujeres triquis viven la explotación que va en aumento en estas épocas de crisis capitalista.

Hace poco  el 25 de septiembre, hubo un encuentro de mujeres por la autonomía y justicia en el plantón D.F. y mujeres feministas estaban interesadas en plantear el tema del patriarcado, decían que el hombre representaba al Estado y la mujer vivía una explotación severa ante este…Se generó un debate y hubo quien no aceptaba a los compañeros como observadores y mucho menos como participantes…Las mujeres feministas en su mayoría urbanas tienen esa concepción, esa filosofía y que desde nuestro punto de vista y desde las vivencia de compañeras triquis y muchas indígenas, podríamos “leer y escribir, pero no entender”, porque su cosmovisión del mundo, de la vida, se le mira desde otro punto, otra perspectiva…