Colombia: El País de las Fosas Comunes


El conflicto que sufre Colombia, no lleva 50 años, que es el tiempo que corresponde a la lucha insurgente, tampoco son doscientos; es decir, la vida republicana; es una realidad de 518 años que comenzó con la invasión europea el 12 de octubre de 1492. La época de la conquista cubre un periodo histórico cuyo aterrador resultado se calcula con la muerte de cerca de 70 millones de nativos. Desde entonces, la historia de nuestra América es la historia de la resistencia, en la cual los oprimidos han sido derrotados muchas veces, pero otras tantas han salido victoriosos, para siempre sucumbir por la traición, el engaño o la fuerza del desequilibrio tecnológico de las guerras y el terror.

 

El desolador panorama no cambia todavía, por que sigue vigente la opresión y la dominación de clase; es decir, explotadores y explotados continúan enfrentados. En los últimos treinta años, el narcotráfico ha aparecido como un nuevo actor del conflicto; pronto la oligarquía comprendió la ventaja de tenerlos como aliados; a cambio de la tolerancia social y económica, la mafia colombiana lideró la parte sucia de la guerra; pues de esta forma se libraba al establecimiento ante los posibles señalamientos, cuestionamientos, repudios y obligaciones internacionales. Todo obedece a planes calculados por fases, que presupuestaban 1.600.000 muertos en una guerra de baja intensidad; pero que se salió de las manos, lo que ha ido develando su perversidad y que tuvo su apogeo con el gobierno de la "Seguridad Democrática" liderado por Alvaro Uribe Vélez, personaje con hondas raíces en el hampa de las drogas. 

 

El resultado de tan siniestras acciones está en la proliferación de fosas comunes en el país; se calcula que existen más de 1.000. El horror se ve superado sólo por otro horror. Son 25.000 los desaparecidos; es decir, aquellos de quienes no se sabe su suerte ni se tiene su cadáver. Otros calculan en 3.000.000 los muertos. Un genocidio que el mundo ha contemplado impávido o del que no ha conocido su real magnitud.

 

"En el pequeño pueblo de La Macarena, región del Meta, 200 kilómetros al sur de Bogotá, una de las zonas más calientes del conflicto colombiano, se acaba de comprobar la existencia de la mayor fosa común de la historia reciente de Latinoamérica, con una cifra de aproximadamente 2.000 cadáveres.

 

Se trata del mayor enterramiento de víctimas de un conflicto del que se tenga noticia en este continente (Habría que trasladarse al Holocausto nazi o a la barbarie de Pol Pot en Camboya, para encontrar algo de esta dimensión)."

 

Esperamos que algún día los responsables paguen por esto, ante una corte internacional.