(Sobre La reforma energética en México, http://www.praxisenamericalatina.org/10-14/lareforma.html). Está bien el artículo, pero habría que profundizar algunos puntos; por ejemplo: las nuevas empresas petroleras que van a operar en el país traerán sus propios trabajadores, lo que representa algo así como una “reconquista” por parte de Europa y Estados Unidos. De igual manera, vale la pena decir que la nacionalización del petróleo en México en 1938 fue producto de la lucha de los trabajadores de las empresas petroleras, y no un “triunfo individual” de Lázaro Cárdenas. Los trabajadores “obligaron” a la nacionalización: ante sus constantes huelgas, Cárdenas se sintió obligado, pues ya no aguantaba las huelgas.

Arnulfo. Ex – trabajador de Uniroyal.

 

(Sobre La reforma energética en México, http://www.praxisenamericalatina.org/10-14/lareforma.html). Felicidades por el artículo, pero hace falta complementarlo con otro documento en el que se analicen los espacios en donde se van a efectuar/implantar las operaciones de las nuevas empresas energéticas. En el Golfo de México, por ejemplo hay reservas de gas y petróleo; en el Istmo de Tehuantepec, en cambio, se prevén proyectos de energía eólica. Todos estos proyectos implican la ocupación ilegal de territorios —ocupación que se vale de la división entre pobladores que no logran identificar el impacto a largo plazo que estos proyectos traen. Sin embargo, luchas hay, aunque son microscópicas; en esas luchas hay agredidos, muertos, persecución.

En Atenco tenemos una reserva de lucha.

Sucede que unos grupos no se quieren juntar con otros, o se enfrentan entre sí; desde la lucha del SME [Sindicato Mexicano de Electricistas], o la lucha anarquista, ocurre el enfrentamiento. Se sigue una lógica de luchas dispersas. Es necesario reestablecer confianza entre grupos, coordinación para llegar a un mínimo acuerdo sobre qué hacer.

 

Pedro. Activista.

 

(Sobre Racismo y resistencia en Estados Unidos, http://www.praxisenamericalatina.org/10-14/racismo.html). Quiero hacer un comentario sobre dos de los artículos publicados en el número anterior de Praxis: “Racismo y resistencia en Estados Unidos” y “Conflicto armado y ¿proceso de paz? en Colombia”. En cuanto al primero, es importante porque pone de relieve que, no obstante el hecho de que ahora hay un presidente afroamericano en la Casa Blanca, el racismo sigue siendo un factor determinante en Estados Unidos —ya que está fundamentando en estructuras económicas, políticas y culturales profundas, y no sólo en las posiciones que ciertos individuos puedan ocupar en ellas. Desde esta perspectiva, podría ser interesante la revisión de una película como The Hurricane (Huracán), de 1999 (que, aunque es algo “tibia” —por estar enfocada desde el punto de vista de la voluntad y la libertad individuales—, sí puede darnos una idea de cómo el racismo está impregnado en la vida cotidiana de la sociedad estadounidense). También, en este sentido, es de gran relevancia la lectura de la muy reciente traducción al español de American Civilization on Trial. Black Masses as Vanguard (Contradicciones históricas en la civilización de Estados Unidos. Las masas afroamericanas como vanguardia), de Raya Dunayevskaya (México: Juan Pablos, 2014). Dicho texto fue escrito originalmente en 1963, en medio del Movimiento Por los Derechos Civiles (a su vez, la película The Hurricane comienza su narración en 1966).

(Sobre y Conflicto armado y ¿proceso de paz? en Colombia, http://www.praxisenamericalatina.org/10-14/conflicto.html). En cuanto al segundo artículo, es de notar el esfuerzo que se hizo por escribirlo; sin embargo, carece de una estructura argumentativa que nos permita entender con claridad por qué las “negociaciones de paz” entre las FARC y el gobierno colombiano no benefician sustancialmente a la población colombiana. Para complementar este texto, me gustaría sugerir la cinta Los colores de la montaña, de 2010, la cual justamente plantea cómo los habitantes de la zona rural de Colombia se ven a fuego cruzado entre la guerrilla, el ejército y los paramilitares —porque ninguno de estos grupos genera las condiciones para que el pueblo colombiano pueda desarrollar un proyecto de nación radicalmente nuevo: anticapitalista, antisexista y, por supuesto, antimilitarista.

 

México, D.F.

 

La vida en el trabajo. Hay estaciones del Sistema de Transporte Colectivo Metro a las que, por su excesiva carga de trabajo, se les asigna una auxiliar titular (como, por ejemplo, en Zócalo); sin embargo, hay “jefas” que, para demostrar su pequeño poder y con total desconocimiento de la situación, autorizan la salida de la auxiliar para alguna otra estación con menor carga de trabajo (por ejemplo, Allende) con la consigna ya gastada de que es por “necesidades del sistema”.

El resultado es que la compañera titular que se queda en la estación Zócalo (por ejemplo), tiene que padecer no sólo la sobrecarga de atención a los cientos de usuarios que solicitan recarga de su tarjeta y compra de boletos, sino también los malos tratos de muchos de estos individuos que exigen una atención rápida —la cual, en la mayoría de las situaciones, impide hasta la asistencia al sanitario.

 

México, D.F.