RACISMO Y RESISTENCIA EN ESTADOS UNIDOS

 

Eugene Walker

 

Cualquier ilusión sobre la existencia de un Estados Unidos “post-racista” en la época de Barack Obama ha sido nuevamente demolida; en esta ocasión, a causa del asesinato de Michael Brown, un joven negro que caminaba desarmado en las calles de Ferguson, Missouri. Brown recibió varios disparos a plena luz del día, y su cuerpo ensangrentado permaneció sobre la acera, descubierto, durante varias horas. El nombre del policía que cometió el asesinato se mantuvo en secreto por días —e, incluso ahora, cuando ya se ha dado a conocer, no ha sido acusado de cometer delito alguno.

Por otra parte, cuando los miembros de la comunidad negra en Ferguson, sobre todo los jóvenes, decidieron expresar su indignación a causa de este asesinato, fueron recibidos por un cuerpo de policía que parecía más un ejército armado para combatir a un invasor extranjero, que una fuerza policial destinada a “servir y proteger” a sus ciudadanos. 

Ferguson, una ciudad con una mayoría de habitantes negros, cuenta paradójicamente con una policía y un gobierno mayoritariamente blancos. Asimismo, cual si fuera un viejo pueblo del Sur, se encarga de extorsionar a sus ciudadanos negros con multas de tráfico, órdenes de detención y otras sanciones fiscales. De esa manera, la ciudad carga sus “servicios públicos” —incluyendo a la policía, que no hace sino acosar a la población negra y, ahora, asesinarla— sobre las espaldas de sus ciudadanos más pobres 

Sin embargo, el asesinato de Michael Brown, prueba de la cultura racista aún existente en Estados Unidos, no es en absoluto un hecho aislado en una ciudad pequeña. Es, en cambio, un fenómeno generalizado en muchas ciudades de Estados Unidos, lo cual incluye a Nueva York y Los Ángeles, entre otras. 

La militarización de las fuerzas policiacas, pequeñas y grandes, es un hecho que ha venido ocurriendo durante el más reciente medio siglo. Éstas fueron utilizadas por primera vez contra los movimientos negros de las décadas de 1960 y 70; ahora se utilizan en contra de “cualquier posible amenaza”, incluyendo las protestas pacíficas llevadas a cabo por los habitantes de una pequeña comunidad como Ferguson.

Pero con este racismo —no sólo ejercido en contra de los negros, sino también de los latinos, como lo evidencian las recientes deportaciones masivas de mexicanos y centroamericanos—, viene aparejada la resistencia. Las protestas nocturnas en Ferguson, así como las manifestaciones en contra del asesinato de Michael Brown y en apoyo a la comunidad negra de Ferguson —las cuales han tenido lugar en muchas, muchas ciudades de Estados Unidos—, muestran que la resistencia está siempre presente. El mayor reto actual —así para negros como para mestizos y grupos de blancos progresistas— consiste en forjar una oposición continua que pueda, como en los días del Movimiento por los Derechos Civiles, hacerle frente al racismo, el cual aún está profundamente arraigado en la civilización norteamericana.

 

Trad. Héctor Sánchez