ESCRIBO

 

Raquel Vázquez

 

Escribo desde este lugar

claro y oculto,

radical…

animado por una vena

y un corazón que expande loco

sus designios.

 

Escribo desde la ignorancia propia

complejidad

y asombro

algunas veces

desde la impotencia.

 

Desde estas manos

que se parten y zozobran

que divagan en la penumbra

a la deriva del placer

de su propio placer

en el cuerpo que soy

nombrada por el deseo ignoto.

 

Escribo desde este lugar

desde muchos otros

el propio

Femenino

Radiante

como un dulce y rabioso cielo

azul turquesa

niña jugando

a que el tiempo es

y se reinventa

a través de la magia

de cuanto milagro asoma

en las ventanas del mundo.

 

Habrá sin duda

momentos plenos

entre la premura

y el salario mínimo…

Momentos robados

hechos a hurtadillas

del ojo retrovisor

de la censura

de aquellas palabras

que minimizan y condenan:

Eres una máquina

 

Escribo desde este lugar

de conciencia fragmentada

donde el cuerpo se reconoce

como un cuerpo de límites indefinidos

y horizontes imprecisos.

 

Escribo anterior a mí

con una dulzura añeja

un alma envejecida

una embriaguez de flores

escribo con un pie

siempre fuera de mí

en el intento por despojarme

de sombras y fantasmas.

 

Escribo desde aquí a Sofía

con una risa nueva

asombrada

ante la luz y oscuridad

de un nuevo siglo

con esos eclipses que hunden al corazón

en una sombra momentánea.

 

Escribo

con el cansancio propio

al final del día

y con la intensa luz matinal

que regresa una vez más

para rehacerme completa.

 

Agosto de 2014