CALLE 13: UNA PROPUESTA MUSICAL DESDE ABAJO

 

Héctor M. Sánchez

 

En 2010, salió al público el cuarto disco de la agrupación puertorriqueña Calle 13: Entren los que quieran. Aunque ya el grupo era mundialmente conocido por sus tres producciones anteriores —y, en particular, por su sencillo Atrevete-te, de 2006—, bien puede decirse que, con este álbum, Calle 13 hizo borrón y cuenta nueva: no tanto en cuanto a los ritmos musicales entre los que se movía, que siguieron siendo de carácter popular y muy variados, sino en cuanto a su propuesta estética general: con Entren los que quieran, Calle 13 reivindica no sólo las letras ingeniosas y los ritmos musicales del pueblo (cumbia, hip-hop, ska, etc.)[1], sino las luchas y la rebeldía de este último.

Dicho cambio de enfoque se evidencia ya desde la pista de introducción al disco, donde se dice:

Éste es nuestro último disco, ¡con Sony!

Se venció nuestro contrato, ¡con Sony!

[…]

El pueblo nos quiere apoyar,

ya no nos pueden parar, uh;

y si te gusta el disco

por el internet

lo puedes bajar

y piratear.

 

Con ello, el grupo marca una línea divisoria entre su forma anterior de producir y distribuir la música, más orientada a acumular valor de cambio, y una en la que lo que predomina es el uso que puedan hacer de ella las clases populares. Y, en efecto: Entren los que quieran fue el último disco grabado con Sony —pues, su siguiente producción, Multiviral, de 2014, corrió a cargo de la disquera independiente El Abismo (además de estar públicamente disponible en el internet). Ello no significa, sin embargo, que Calle 13 haya dejado completamente de lado los canales de distribución de las grandes empresas, como Sony Music Latin y Spotify, en cuanto estrategia económica y de proyección. A ello se refiere el grupo en “Calma, pueblo”, segunda pista de Entren los que quieran:

Mientras bregue diferente, por la salida entro,

me infiltro en el sistema y exploto desde adentro.

Todo lo que digo es como el Aikido:

uso a mi favor la fuerza del enemigo.

 

Y, de forma más irónica, en “Gato que avanza, perro que ladra”, de Multiviral:

Si lucho por los pobres, económicamente los de abajo,

no puedo cobrar por mi trabajo

[…]

Quiero luchar contra la guerra de Vietnam mientras explota

y, como Lennon, protestar en Nueva York desde el Dakota.

También quiero hacer como el papa Francisco:

mientras hablo de los pobres, cobro el diezmo con mis discos;

o como Bob Marley, cuando abandonó su tierra

y grabó su disco más famoso con sus colonos en Inglaterra.

Quiero ser como ellos, estar bien económicamente

y pa’ los ojos de la gente seguir siendo consecuente.

 

Al mismo tiempo, Calle 13 reafirma su compromiso popular mediante la realización de diversos conciertos gratuitos, así como de campañas altruistas y de protesta. Sin embargo, dicho compromiso también queda plasmado en las letras mismas de sus canciones: en ellas, podemos observar una transición del puro momento negativo (la furia desbordada en algunos momentos de sus primeros discos) a la denuncia social; de allí, a la identificación con las condiciones de vida del pueblo y, finalmente, a un abierto llamado a la anarquía y a la desobediencia civil.

En cuanto a su estilo anterior, sumamente hiriente, el grupo salda cuentas con su pasado en tres versos de Digo lo que pienso: “Mis letras groseras son más educadas que tu silencio. / Se equivocaron dos novatos [los dos integrantes originales de Calle 13, a quienes luego se unió su hermana, Ileana Cabra Jolgar] en la escena; / pero se disculparon, no hay ningún problema”; a su vez, la denuncia social y la identificación con las condiciones de vida del pueblo[2] se hacen explícitas, por ejemplo, en El aguante: “aunque no queramos, aguantamos nuevas leyes; / aguantamos hoy por hoy que todavía existan reyes”, o en El baile de los pobres:

Tú vistes de seda, y yo de paja.

Nos complementamos como novios:

tú tomas agua destilada, yo agua con microbios

[…]

No tengo mucha plata, pero tengo cobre:

aquí se baila como bailan los pobres.

 

Esta reivindicación del baile la escuchamos también en Cuando los pies besan el piso: “Siento la tierra: / bailando gano la guerra. / Mi cuerpo siente la tierra / cuando mis pies besan el piso”. Asimismo, se le hace un guiño a las actuales luchas indígenas y urbanas por la defensa de los recursos naturales en la canción Latinoamérica: “Tú no puedes comprar el viento. / Tú no puedes comprar el sol. / Tú no puedes comprar la lluvia. / Tú no puedes comprar el calor”.

Finalmente, el llamado a la desobediencia civil aparece de manera bastante clara, desde el título mismo de las piezas, en Vamo’ a portarnos mal y El homiguero: “A portarnos mal, a cometer delitos / a comernos a Caperucita con los tres cerditos / […] Nos quieren controlar, como a control remoto, / pero la autoridad no puede con nosotros”, se dice en la primera pista; y, en la segunda, aludiendo a los migrantes latinoamericanos en Estados Unidos: “somos 600 millones, sin contar los ilegales; / entre las patas, nunca escondo el rabo: / prefiero morir como rebelde / que vivir como esclavo […] tú quieres guerra, / tú quieres guerra…”.

Sin embargo, el repertorio de Calle 13 no se agota en las temáticas sociales. Sus dos más recientes discos, Entren los que quieran y Multiviral, incluyen además algunas interesantes canciones de amor, como La vuelta al mundo, Muerte en Hawai y Ojos color sol (que es cantada a dueto con Silvio Rodríguez, un autor cuya estética se aproxima en varios sentidos a la de Calle 13). Con ello, el grupo logra conjuntar en estos discos las dos dimensiones principales de la vida humana: lo público y lo privado, lo social y lo individual. Incluso, en la pista Ojos color sol, podemos escuchar un par de versos en que estas dos dimensiones no aparecen meramente una al lado de la otra, sino imbricadas en una misma unidad: “Ya nadie sabe ser feliz a costa del despojo / gracias a ti y a tus ojos”. En ellos queda así remarcado, mediante una metáfora, el paralelismo fundamental entre el amor y la lucha social: ésta es, ante todo, un acto de amor; el amor, a su vez (de pareja, fraternal, hacia las plantas y los animales, entre amigos, etc.), es en sí mismo también una forma de lucha. De esa manera, la frase abstracta El amor puede salvar al mundo, o Todo lo que necesitas es amor, adquieren aquí un sentido más concreto.

Por todo ello, podemos decir que Calle 13 nos ofrece un arte que no sólo nos proporciona un placer estético, o que nos hace pasar “un buen rato”, sino que, por expresar e identificarse con las diversas realidades del pueblo, contribuye a la potenciación de sus luchas.

En esta edición de Praxis en América Latina, publicamos la letra de dos de nuestras canciones favoritas de Calle 13, La bala y Digo lo que pienso, así como los links multimedia para escucharlas.

 

México, D.F., a 27 de agosto de 2014.

 



[1] Dice Calle 13 en su tema “Gato que avanza, perro que ladra”, del disco Multiviral (El Abismo, 2014): “Para darles una definición general, la Calle 13 es transexual: / es la mezcla de más de un género musical”.

[2] “Yo soy el que te recuerda cómo estamos de jodidos, / y que tus problemas pueden ser como los míos (¡Oye!) / Yo soy todo lo que tú escondes; / soy el que está pa ti: dime cómo, cuándo y dónde”. Calle 13, “Digo lo que pienso”, en Entren los que quieran, Sony, 2010.