Lomas del Poleo, atrás de la violencia y el despojo

está la codicia del gran capital*

*Documento presentado por Colonos de Lomas de Poleo, en la Quinta Asamblea Nacional Obrera y de Trabajadores de la Otra Campaña, el 25 de Agosto de 2012, en Ciudad Juárez, Chihuahua, México.

 

Lomas del Poleo, nuestra comunidad, fue prácticamente barrida de la geografía fronteriza. Con el poder inmenso del dinero y la protección de las autoridades municipales, estatales y federales, el grupo Agroindustrial Zaragoza, encabezada por los empresarios juarenses Pedro y Jorge Zaragoza Fuentes, inicio desde mayo de 2003 un sistemático plan de acoso y violencia en nuestra contra con el fin de despojarnos de nuestras tierras.

La destrucción empezó en mayo de 2003, cuando más de 200 hombres armados llegaron hasta nuestros predios y levantaron alrededor de nuestra colonia un cerco de alambre de púas y postes de concreto tras el cual quedamos encerrados.

Sin que ninguna autoridad policiaca actuara y detuviera la violencia de este grupo empresarial en nuestra contra, los hermanos Pedro y Jorge Zaragoza Fuentes lograron imponer en Lomas de Poleo sus propias leyes y nos sometieron al martirio de un encencierro, cuya crueldad no creemos que tenga antecedentes en Ciudad Juárez.

Esta crueldad empezó unas semanas antes de que cercaran nuestra colonia. El 14 de mayo de 2003, decenas de trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad llegaron hasta Lomas del Poleo y arrancaron todos los postes de luz, quitaron el cableado de los mismos y apoyados por más de 100 patrullas de la dirección de Seguridad Pública Municipal, dejaron sin energía eléctrica a nuestra comunidad.

Desde los primeros días en que Lomas del Poleo y sus pobladores quedamos cercados, Pedro y Jorge Zaragoza Fuentes instalaron un campamento paramilitar en uno de los accesos de la colonia, levantaron tres portones de fierro y el mismo número de casetas aéreas para desde allí controlar nuestros movimientos.

En esos puntos de control, las guardias blancas, pagadas por la familia Zaragoza Fuentes, nos exigían identificarnos con credencial de elector, y como una táctica más de presión, empezaron a revisar las cajuelas de nuestros carros y nos prohibieron el ingreso de forraje y otro tipo de alimentos con que alimentamos a nuestros animales de crianza.

Esta situación persiste todavía y las ocho familias que aun habitamos tras el cerco no hemos podido restablecer nuestra vida después de que nos quitaron la posibilidad de seguir teniendo nuestros animales de crianza y toda actividad productiva.

En Lomas del Poleo antes de que llegara la desgracia acompañada de los guardias de Pedro y Jorge Zaragoza Fuentes vivíamos más de 250 familias. Teníamos nuestros marranos, nuestros chivos, nuestros conejos, nuestras gallinas, nuestros guajolotes.

Ahora no nos queda nada. Nos queda sólo el coraje y la dignidad de seguir buscando justicia.

En los años siguientes a 2003, nuestra comunidad fue marcada por una ola de violencia nunca antes vista. Violencia proveniente del grupo Zaragoza y solapada por todas las autoridades, incluyendo a diversas instancias oficiales de derechos humanos y a la alta jerarquía de la iglesia católica local, que junto a su obispo Renato Asencio León, se puso del lado de las atrocidades de estos empresarios voraces.

De 2003 para esta parte, en Lomas de Poleo se destruyeron más de 150 casas habitación, se quemaron corrales y marraneras y se arrancaron cientos de árboles con muchos años de haber sido plantados.

Uno de los hechos más graves sucedidos adentro de nuestra comunidad fue el asesinato de Lui Guerrero, el 17 de agosto de 2005 y la inmolación de dos menores, después de que sus vidas fueron incendiadas.

Familiares y colonos presentamos, en el caso del asesinato de Luis Guerrero, una demanda ante la Subprocuraduría de Justicia de la Zona Norte. Esta dependencia recibió el testimonio de testigos que vieron y escucharon como uno de los abogados de Pedro y Jorge Zaragoza Fuentes, de nombre Manuel Balderas, daba la orden para que ultimaran a Guerrero. Sin embargo, al final las autoridades judiciales exoneraron a los responsables de esos hechos, aduciendo que la muerte de nuestro compañero se había debido a una trifulca entre colonos.

En el tema de los dos menores incendiados en su casa, mientras su madre dejaba a uno de sus hijos en la escuela, las autoridades dijeron que el incendio se debió a un corto circuito en el sistema de energía eléctrica, cuando desde hacia meses toda la colonia carecía de ese servicio. Para silenciar el dolor de sus padres, el grupo Zaragoza junto a la autoridad municipal, encabezada por Héctor Murguía Lardizabal, entregó a la familia de los menores incinerados seiscientos metros de terreno y una estrecha vivienda construida de material en una superficie denominada reubicación, ubicada a un lado de Lomas del Poleo.

La violencia en Lomas del Poleo no ha tenido límites. Prueba de ello es la destrucción de nuestra parroquia, Jesús de Nazaret, la expulsión de nuestro párroco, Bill Morton, el desmantelamiento y cierre definitivo de nuestra escuela primaria, Alfredo Nava Sahagún, el envenenamiento de nuestros perros, la clausura de todas las tiendas del lugar, la cancelación del transporte y la desaparición de todos los servicios públicos.

Seguramente ustedes se preguntaran que intereses hay atrás de toda esta destrucción. Nosotros también nos hacíamos esa pregunta y poco a poco fuimos comprendiendo la importancia y el valor geográfico que tienen nuestras tierras. Primero, Lomas del Poleo es un área rica en agua. Su subsuelo es, además, de puro caliche. Pero más allá de esto, lo más preciado, ahora lo vemos, es su ubicación geográfica.

Las 480 hectáreas donde se asentó Lomas del Poleo desde los años setentas, es una zona ubicada junto a la frontera con Nuevo México. Su colindancia con San Gerónimo y Santa Teresa la hacen ahora muy atractiva debido a que en esa área se proyecta la construcción de un complejo de parques industriales y una enorme ciudad paralela de negocios transfronterizos. La ubicación de nuestras tierras es clave para seguir creando de este lado del Río Bravo fuentes de mano de obra barata y rutas con menos costos para el traslado de mercancías.

Atrás de nuestra desgracia y dolor, está, pues, la avaricia del gran capital representado en Ciudad Juárez por uno de sus socios, el inversionista Pedro Zaragoza Fuentes y el Estado mexicano, a quienes hoy este tribunal debe juzgar.